El arquero de la Selección Argentina se vio sometido a un entrenamiento muy particular junto a su suplente en Francia, De Lange.
Gerónimo Rulli, arquero campeón del mundo con la Selección Argentina en Qatar 2022, fue protagonista de un inusual y divertido momento en el Olympique de Marsella, donde se entrena y compite desde mediados de la temporada. En una práctica poco convencional, el exarquero de Estudiantes mostró su lado más lúdico y competitivo al participar en un curioso juego junto a su compañero Jeffrey De Lange, arquero suplente del equipo francés.
El desafío fue claro y, a primera vista, un tanto absurdo: los arqueros debían defender sus respectivos arcos, pero con una particular condición que lo volvía todo más complejo —y entretenido—: no podían usar las manos. De hecho, debían mantener los brazos cruzados por detrás de la espalda mientras evitaban los goles del rival y, a su vez, intentaban marcar en pequeñas porterías ubicadas frente a ellos.
En este inédito mano a mano, que combinó destreza, coordinación y humor, Rulli se impuso por 3-2 en una definición que se extendió hasta el último intento. Comenzó con una ventaja de 2-0 sobre De Lange, quien no se dio por vencido y acortó distancias con entusiasmo, pero finalmente el argentino cerró el duelo con un gol de cabeza que definió el resultado.
El video de la práctica, que rápidamente se viralizó en redes sociales y en canales deportivos de Francia, mostró no solo las habilidades físicas de ambos arqueros, sino también el ambiente distendido que reina por momentos en el Olympique, un club históricamente intenso por la exigencia de su hinchada.
Desde su llegada al conjunto marsellés, Gerónimo Rulli logró ganarse el respeto y cariño de la afición, algo que no es tarea sencilla en el club más popular de Francia. A base de buenas actuaciones y de un rendimiento sólido bajo los tres palos, el arquero argentino se convirtió en una pieza clave en el plantel. Aun cuando la pelea por el título de la Ligue 1 quedó definida en favor del PSG, el Marsella se mantiene firme en la lucha por la clasificación a la próxima Champions League, ahora bajo la conducción del italiano Roberto De Zerbi.
Además del buen nivel futbolístico, el carácter y la buena energía que transmite Gerónimo Rulli fueron fundamentales para integrarse rápidamente al equipo. Este tipo de prácticas, aunque informales, ayudan a fortalecer el vínculo entre los jugadores y aportan frescura en medio del alto nivel de exigencia que implica competir en Europa. La escena también dejó entrever un costado menos conocido del arquero argentino: su capacidad para relajarse y disfrutar del juego más allá del profesionalismo extremo.