El futbolista fue campeón del mundo y nunca más lo convocaron. Muchas versiones y la insólita tarea que ocupó este martes.
Alejandro “Papu” Gómez encontró una manera inesperada de estar cerca de la despedida de Lionel Messi de la Selección argentina. Mientras la mayoría de los campeones del mundo de Qatar 2022 se reencontraron en el Monumental, el mediocampista estuvo en Kuwait, desde donde comentó el partido ante Benín para la plataforma deportiva Shasha Sports.
El propio Gómez había anticipado el viaje a través de una historia de Instagram en la que mostró su llegada a Kuwait. Poco después se conoció que sería parte de la transmisión junto al relator Fares Awad y el exfutbolista egipcio Mido. Así, el campeón del mundo volvió a estar vinculado a una jornada de la Albiceleste, aunque desde miles de kilómetros de distancia.
La situación tiene un condimento particular. Gómez había sido invitado por la AFA al homenaje de Messi junto al resto del plantel campeón de Qatar, pero no viajó a Buenos Aires. Su presente en el fútbol de Emiratos Árabes Unidos y los compromisos con su nuevo club, Forte Virtus, ocupan su tiempo.
Sin embargo, su ausencia también volvió a poner en escena una pregunta que permanece sin respuesta desde hace casi cuatro años: ¿qué pasó con el Papu y la Selección después del Mundial?
Hasta Qatar, Gómez era mucho más que un integrante del plantel. Había construido una relación cercana con varios referentes, era uno de los encargados de la música durante los viajes y tenía un lugar dentro de ese grupo que se consolidó desde la Copa América 2021.
Su último partido con la camiseta argentina fue el triunfo ante Australia, por los octavos de final del Mundial. Fue titular y salió reemplazado en el segundo tiempo por una lesión en el tobillo. Después ya no volvió a jugar en aquella Copa del Mundo y tampoco fue convocado nuevamente por Lionel Scaloni.
A partir de allí comenzaron las especulaciones. Con el paso del tiempo aparecieron distintas versiones sobre un supuesto distanciamiento con parte del plantel y con el cuerpo técnico, pero nunca hubo una explicación oficial que permitiera confirmar que alguna de esas teorías fuera cierta.
Lo concreto es que el Papu dejó de formar parte de las convocatorias y también disminuyeron notablemente sus apariciones junto a sus antiguos compañeros. En 2026, incluso, distintos medios remarcaron que aquella cercanía que había mostrado durante los años de la Scaloneta ya no era visible públicamente.
El propio futbolista alimentó parcialmente el interrogante con algunas declaraciones. Durante una entrevista en 2025 aseguró que lo había sorprendido que "mucha gente" desapareciera durante su período más complicado. Y en diciembre de 2024 había resumido su situación con una frase contundente: “Pasé de ser campeón del mundo a que no me llame nadie, desaparecer del medio o no jugar más”.
A ese alejamiento se sumó otro episodio determinante. Gómez recibió una suspensión de dos años por doping después de dar positivo por terbutalina en un control realizado cuando todavía jugaba en Sevilla.
El futbolista explicó que había ingerido accidentalmente un jarabe para la tos de uno de sus hijos y que no informó esa ingesta. La sanción fue confirmada y lo mantuvo alejado de la competencia profesional hasta octubre de 2025.
Gómez contó que incluso recibió la notificación del positivo durante el Mundial, apenas cuatro días antes de la final contra Francia, aunque decidió no comunicarlo al resto del plantel para no alterar la concentración del equipo.
Después de cumplir la sanción volvió al fútbol con Calcio Padova y posteriormente se mudó a Emiratos Árabes Unidos para incorporarse al Forte Virtus. En septiembre, al despedirse de Italia, reconoció que atravesaba una etapa de profundos cambios junto a su familia.
Hoy, casi cuatro años después de aquella noche en Qatar, el Papu volvió a aparecer alrededor de la Selección, aunque de una manera inesperada: comentando desde Kuwait el partido que marcó la despedida de Messi.
Los caminos volvieron a cruzarse, pero el interrogante permanece. Gómez fue campeón del mundo, formó parte de uno de los grupos más exitosos de la historia argentina y, después de levantar la Copa en Qatar, nunca volvió a vestir la camiseta albiceleste. Qué ocurrió realmente entre aquella celebración y su alejamiento definitivo de la Selección sigue sin tener una respuesta pública.