Fue designado para River-Vélez del domingo en el Monumental con Delfino en el VAR. El ex DT xeneize Úbeda reconoció que en esa jugada del Superclásico hubo penal.
El árbitro neuquino Darío Herrera regresa a los partidos de River cuatro meses después del episodio que generó una de las mayores polémicas arbitrales del año. La Asociación del Fútbol Argentino lo designó para el partido que el equipo de Eduardo Coudet disputará este domingo frente a Vélez en el estadio Monumental, con Germán Delfino como responsable del VAR.
Es la primera vez que Herrera dirige a River desde el Superclásico del 19 de abril, cuando Boca se llevó el clásico 1-0 con un gol de penal de Leandro Paredes y la última jugada del encuentro quedó grabada en la memoria de los hinchas millonarios.
En esa acción, ya en tiempo de descuento y con River buscando el empate, Lautaro Blanco empujó por la espalda a Lucas Martínez Quarta dentro del área cuando el defensor intentaba disputar una pelota enviada por Marcos Acuña. Herrera decidió no cobrar penal y el VAR, que aquella tarde tenía a Héctor Paletta como responsable, tampoco lo convocó para revisar la jugada en el monitor. El partido terminó 1-0 y los jugadores de River rodearon a Herrera en el campo para reclamarle. Martínez Quarta, que era el capitán aquella tarde, encabezó las protestas.
La polémica fue tal que Paletta debió salir públicamente a explicar los motivos por los que no llamó al árbitro a revisar la jugada. En paralelo, tomaron estado público informaciones vinculadas a movimientos y operaciones con criptomonedas atribuidos al árbitro del VAR, lo que amplificó todavía más la repercusión del episodio.
Pero lo que terminó de instalar la jugada como un caso irrefutable de error arbitral fue una confesión inesperada: el propio Claudio Úbeda, quien era el entrenador de Boca en ese partido, reconoció hace dos semanas en una entrevista en TyC Sports que la infracción existió. "Fue penal. Sí, sí, estaba a la vista. Que no lo haya cobrado es otra cosa", afirmó el DT.
Después del Superclásico trascendió la explicación interna de Herrera: el árbitro habría considerado que existió contacto de Blanco sobre Martínez Quarta, pero interpretó que no tuvo la intensidad suficiente para provocar la caída y que el defensor se había dejado ir al sentir el empujón. Bajo esa lectura decidió continuar el juego.
La controversia se profundizó además porque el contraste con la primera parte fue evidente: en el primer tiempo el VAR sí había intervenido para advertir una mano de Lautaro Rivero dentro del área, tras la cual Herrera cobró el penal que Paredes convirtió para marcar el único gol del partido.
La designación llega además en un contexto institucional particular. River atraviesa desde hace meses un enfrentamiento abierto con la AFA por distintos temas, entre ellos las designaciones arbitrales y el funcionamiento del VAR. Que en este marco la AFA elija a Herrera para el primer partido en el Monumental tras el episodio del Superclásico no pasó inadvertido en el entorno del club. Algunos sectores lo leen como una señal de normalización; otros, como una provocación.
Este domingo, en el Monumental, Herrera tendrá la primera oportunidad de arbitrar a River en un partido oficial desde aquella tarde de abril. Con Delfino en el VAR y el antecedente todavía fresco en la memoria de los hinchas, la actuación del árbitro volverá a estar bajo una lupa que pocas veces pesa tanto desde antes de que empiece el partido.