ver más

Franco Colapinto bajo fuego: una despedida impactante en el road show de Palermo

La exhibición del argentino tuvo un momento bien fierrero en el cierre: el Lotus comenzó a lanzar llamas e hizo delirar a todos.

El argentino Franco Colapinto protagonizó un cierre inolvidable en las calles de Palermo al exprimir al máximo el Lotus E20 en su última salida del día. Después de una jornada cargada de emoción, el piloto desató toda la potencia del motor V8 y ofreció el espectáculo que el público esperaba. Miles de fanáticos vibraron con cada aceleración en un circuito callejero colmado: fue el broche perfecto para una exhibición histórica en Buenos Aires.

Cómo fue la última vuelta de Franco Colapinto en Palermo

Desde el inicio de esa tanda final, el pilarense dejó en claro que no sería una vuelta más, sino la más intensa de todas. El rugido del motor retumbó entre los edificios de la Avenida del Libertador y convirtió el momento en una experiencia sensorial única. En cada recta, el argentino pisó el acelerador al límite, aprovechando al máximo los pocos metros disponibles. La combinación de velocidad y precisión hizo delirar a los presentes.

El recorrido se transformó en una coreografía perfecta entre corredor y máquina, con maniobras que mantuvieron en vilo a todos. Trompos, donas y giros constantes marcaron una exhibición que mezcló técnica y espectáculo en partes iguales. Con una mano en el volante y la otra saludando al público, el representante de Alpine mostró un dominio absoluto del monoplaza. Cada pasada elevaba aún más la intensidad del show.

La reacción del público fue inmediata y ensordecedora, con ovaciones que bajaban desde todos los rincones del circuito. Tribunas, veredas y balcones se unieron en una misma celebración, sin importar la ubicación. La conexión entre el piloto y la gente fue total, en una escena que reflejó la pasión argentina por el automovilismo. El clima era de fiesta, pero todavía faltaba el golpe final.

Qué pasó con el coche de Franco Colapinto en el cierre

Y ese momento llegó con un cierre impactante: tras una serie de trompos cada vez más exigentes, el auto comenzó a lanzar llamas desde la parte trasera. Lejos de generar preocupación, el fuego se convirtió en el broche ideal para una jornada espectacular. Mientras los mecánicos intervenían rápidamente, el público estallaba en aplausos. Luego, Franco cerró el evento con un recorrido en micro para saludar a los fanáticos, sellando una despedida cargada de emoción.

Te puede interesar