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Hunter, la joya neuquina del breaking que sueña con llegar a la Red Bull BC One

El joven Bboy comenzó mirando a su papá en Rincón de los Sauces y hoy es una de las figuras del deporte en Neuquén con grandes logros y objetivos claros.

El breaking apareció primero como un juego, con un pequeño mirando a su papá y a un grupo de bailarines en Rincón de los Sauces. Después llegaron las horas de entrenamiento, los viajes, las competencias y los podios. Hoy, con apenas 16 años, Federico Díaz, más conocido como “Hunter”, es una de las grandes promesas neuquinas de una disciplina que no deja de crecer.

“Empecé en los tres años, observando al grupo que tenía mi papá en Rincón de los Sauces. En total llevo 13 años más o menos bailando, haciendo este deporte, el breaking”, contó a LM.

Pero detrás de cada movimiento, la música y la competencia, hay una historia atravesada por la disciplina, el vínculo familiar y la búsqueda constante de identidad arriba de la pista. Como muchos chicos, Federico probó otros deportes antes de quedarse definitivamente con el breaking. “He probado fútbol, básquet y otros deportes, pero también me di cuenta que el breaking es parte mía, desde muy chico, así que le metimos nada más que a ese deporte”, aseguró.

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Con el tiempo, también fue cambiando la forma de ver la danza. Lo que en un principio era fascinación por los trucos y las acrobacias, hoy tiene otro significado. “Me gustaban mucho los trucos, ahora cambié un poco esa visión también, me gusta más explorar mi cuerpo, conocer a otra gente, viajar, tener experiencia”, expresó.

Ese crecimiento lo llevó a recorrer distintos escenarios durante el último año, sumando competencias y experiencias fuera de Neuquén. “Este último año he tenido bastante más trayectoria, conociendo otros ámbitos, he viajado a Chile, diferente parte de las provincias de acá de Argentina y la verdad es que ha sido muy lindo”, comentó.

El brillo en Neuquén y una actuación inolvidable en los Evita

El presente deportivo de Hunter atraviesa uno de sus mejores momentos. El pasado 9 de mayo se quedó con dos categorías en el torneo provincial realizado en Ciudad Deportiva. “Lo último que gané fue el 9 de mayo, el torneo provincial que se hizo acá en Neuquén, en Ciudad Deportiva, que gané dos categorías: categoría adultos y categoría juvenil”, afirmó.

Sin embargo, uno de los momentos más importantes de su carrera reciente llegó en los Juegos Evita. Allí, Federico fue medallista de oro en todas las ramas del breaking, incluso compitiendo con una lesión en el hombro. “Fui medallista de oro en las tres categorías también. Top rock, que sería la parte de arriba, footwork, parte de abajo y después breaking en general, donde puedes meter movimientos como trucos, piruetas, todo”, contó con orgullo.

Entre todas las categorías que tiene el breaking, Federico reconoce una preferida. “En la parte de arriba, porque siento que conecto más con la música, además que tengo otras experiencias con otros tipos de bailes también y eso me ha ayudado bastante en el tema del breaking a explorar más y ser más suelto en el tema del top rock”, dijo.

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Pero los Evita también pusieron a prueba su resistencia física. En plena competencia apareció una molestia que casi lo deja afuera. “Los Juegos Evita fueron varios días, varias instancias donde había clasificatorias. Uno de esos días estaba por llegar a la final de Footwork y en un momento tuve una molestia en el hombro. A la noche, cuando terminó la instancia, me empezó a molestar”, repasó.

El dolor era fuerte y casi no podía mover el brazo. Sin embargo, saltó al escenario. “No podía levantar el hombro, me recibieron los kinesiólogos y la verdad es que me trataron bastante bien. Gracias a ellos pude dar el cien a pesar de que terminé medio medio, pero gracias a ellos porque si no no hubiera llegado”, reconoció.

Entre la escuela y el breaking

La vida de Hunter también está marcada por el esfuerzo cotidiano. Mientras intenta crecer dentro del breaking, sostiene una rutina exigente en la EPET 8, el colegio técnico. “Actualmente le dedico al breaking dos días por semana, los lunes y miércoles. A veces también los fines de semana, porque nos invitan a presentaciones. Yo voy una técnica, al EPET8, y a veces estoy ahí desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde”, contó.

Gran parte de ese recorrido lo comparte con su padre, Darío, quien además de ser su entrenador fue la persona que lo acercó por primera vez a este mundo. “Es algo que compartimos los dos, una linda pasión y es muy lindo porque no solamente vivimos entre entrenador y alumno, sino también entre padre e hijo. Entonces, es una muy linda experiencia, además que conocemos gente”, afirmó.

Aunque no todo fue sencillo. Durante la Pandemia estuvieron separados durante un año y Federico incluso se alejó momentáneamente del deporte. Tras el reencuentro, todo cambió y aparecieron logros que parecían inimaginables. “En 2020 no vi a mi papá durante un año y en ese tiempo medio que dejé el breaking. Después lo volví a retomar cuando volví a vivir con él y fue todo un proceso de disciplina, esfuerzo, dedicación y tuvo sus frutos también”, afirmó.

El sueño de la Red Bull BC One

Federico consume breaking prácticamente todo el tiempo. Entrena, mira competencias internacionales y estudia movimientos para seguir creciendo. “Siempre busco dar el cien y cada día tratar de mejorar, no solamente practicando, sino también observando competencias del exterior, agregando experiencias, viendo qué movimientos puedo usar también”, afirmó.

“Lo que tiene el breaking de lindo es que todos tenemos cualidades distintas, otros son más flexibles, otros usan más trucos, otros son más buenos en la musicalidad”, agregó.

Entre tantos objetivos, hay uno marcado como el gran sueño: la cima en el breaking, la Red Bull. “Mi primer sueño y principal sería terminar el colegio pero en el tema de la danza quiero estar presente ahí en la Red Bull BC One. Este año no voy a poder participar a la Red Bull Latam, que se hace en junio, porque estamos muy cortos de tiempo. Pero próximamente, seguramente el año que viene, me anote para poder ya agarrar experiencia en ese tipo de competencias”, mencionó.

¿Por qué Hunter?

Arriba del escenario, Federico Díaz se transforma en Hunter. Un apodo que fue cambiando con el tiempo hasta encontrar el definitivo. “Tuvo muchas evoluciones, primero fue Lilfex por Fede. Después fue Lil Lorenz, por mi segundo nombre, Lorenzo. Por último, que no me voy a cambiar más, es Hunter. Me inspiré en un personaje de Pokémon que se llama Haunter ”, explicó.

La elección no fue casual, fue parte de una búsqueda en su identidad. “Me gustó mucho el personaje porque es medio gracioso, medio bromista. El personaje es un fantasma. Sentí que lo podía incorporar a mi personalidad en la danza cuando estoy compitiendo, ser gracioso, vivir el momento y tener mi parte seria”, mencionó.

Entre música, viajes y competencias, Hunter sigue escribiendo su propia historia. Una que empezó siendo un chico mirando bailar a su papá en Rincón de los Sauces y que hoy ya lo posiciona como una de las caras jóvenes del breaking neuquino.

De hecho, este año, hay un objetivo claro: viajar a Portugal. Algo para lo que ya está entrenando y buscando la manera. “Queremos siempre agradecer a Marita Villone y a Carolina Cárdenas, que desde la provincia siempre nos han ayudado”, concluyó su papá, Darío Díaz.

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