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La goleada 5-2 de Galatasaray ante la Juve en Turquía dejó un blooper que puede marcar el futuro de la serie por los 16avos de final.
La Champions League tuvo una jornada agitada este martes con distintos partidos que llamaron la atención a nivel mundial. El primero de ellos fue el hecho de racismo que habría existido en el duelo entre Benfica y Real Madrid, donde acusan a Gianluca Prestianni de decirle "mono" a Vinicius JR. Otro fue el duelo entre Galatasaray y Juventus, enmarcado en un contexto sin polémica pero con una situación insólita.
Con sus herramientas, el duelo entre ambos equipos recorrió el mundo por un insólito blooper que hundió a la Juve en su visita a Turquía. Es que cuando el equipo estaba 3-2 abajo en el marcador a un tanto de conseguir el empate fuera de casa, los defensores se durmieron y provocaron que el rival estire una ventaja inalcanzable.
Corrían los 74 minutos cuando la Juve cortó un ataque del rival ya en área propia luego de un centro rastrero, y le quedó el balón a Khéphren Thuram, quien eligió no tirar el balón lejos para descomprimir el área sino que se puso a gambetear en el área chica ante una multitud de jugadores del elenco turco. Como era de esperar, la defensa perdió el balón en el área chica y el neerlandés Noa Lang cambió por gol para conseguir el 4-2 parcial.
"Imperdonable", atinó a decir Jorge Barril en su relato, mientras que el comentarista Vito De Palma apuntó contra Thuram por su pase atrás: "No puede dar esa pelota a un hombre marcado de cerca en su área. Es totalmente irresponsable”.
Finalmente el encuentro terminó 5-2 para el local por lo que la Vecchia Signora quedó comprometida en la eliminatoria de 16avos de final que se resolverá el próximo miércoles desde las 17. Si quiere aspirar a seguir, la Juve debe ganar por una diferencia de tres goles para conseguir la prórroga.
En el ojo de la tormenta, el pibe de Vélez que quiso River y tuvo un gran Mundial sub 20 para la selección argentina, es noticia por algo extrafutbolístico. Gianluca Prestianni se cruzó con Vinicius Junior en el partido de ida de los playoffs de la Champions League y el jugador brasileño acusó al argentino de un insulto racista.
La noche de fútbol en el Estadio Da Luz prometía ser una fiesta, pero terminó con polémica. El Benfica recibía al Real Madrid en la ida de los playoffs de la Champions, y el espectáculo no defraudó en lo deportivo: victoria merengue y emoción hasta el final. Sin embargo, cuando el balón dejó de rodar, el foco se trasladó a un episodio turbio que amenaza con opacar cualquier análisis táctico.
Un presunto insulto racista, imposible de captar por las cámaras pero sí registrado por los oídos de los protagonistas, encendió todas las alarmas.
El nombre que retumba en los portales de medio mundo no es el de una estrella consolidada, sino el de un argentino de 20 años: Gianluca Prestianni. Según la versión del brasileño Vinicius Junior, el extremo del Benfica le habría dicho "mono" en una acción de juego. La imposibilidad de confirmarlo con imágenes -Prestianni habló con la boca tapada por su camiseta- no hizo más que avivar la hoguera mediática en la que hoy se encuentra el juvenil.
Lejos de amainar la tormenta, la reacción del vestuario blanco fue fulminante. Dentro del campo, Kylian Mbappé encaró al argentino con una frase que retumbó en los altavoces de la transmisión: "Eres un p... racista". Horas después, ya con los micrófonos de por medio, el francés redobló la apuesta: "El número 25 de Benfica, de quien no quiero decir su nombre porque no lo merece, dijo que Vini es un mono cinco veces. Yo lo escuché. Este jugador no merece jugar más la Champions League. Hay que hacer algo". Un pedido de sanción ejemplar que pone a Prestianni en la cuerda floja y a la UEFA ante un conflicto mayúsculo.
Pero, ¿quién es el joven señalado por la maquinaria del Real Madrid? La historia de "La Pulga" Prestianni es la de un prodigio precoz que, desde muy chico, aprendió a vivir bajo la lupa. Debutó en Vélez con apenas 16 años, convirtiéndose en el jugador más joven en la historia del Fortín, y rápidamente su nombre empezó a sonar en las carpetas de los grandes de Europa. El propio Real Madrid, el mismo club que hoy lo acusa, ya había tanteado su fichaje a fines de 2022.
También lo siguieron Barcelona y Fiorentina, pero el destino lo llevó a Portugal recién en 2024, cuando Benfica desembolsó 9 millones de euros para hacerse con su ficha.
Su camino, sin embargo, no fue un lecho de rosas en Liniers. Tuvo roces con la hinchada y hasta una amenaza de muerte que terminó de empujarlo hacia el Viejo Continente. En el Benfica, compartió vestuario con argentinos de la talla de Otamendi y Di María, y hoy, bajo la dirección de José Mourinho, empezaba a encontrar un lugar en el foco internacional. Incluso Lionel Scaloni le dio la oportunidad de debutar en la Mayor en un amistoso ante Angola, y fue figura en el Sub 20 que cayó en la final del Mundial ante Marruecos.
Ahora, su presente no es el del ascenso, sino el del ojo de la tormenta. La palabra de Vinicius y Mbappé pesa toneladas en el fútbol moderno, y el relato ya está construido. Para Prestianni, la carrera vertiginosa encuentra un freno abrupto. La pregunta que flota en el aire es si habrá lugar para la prueba o si, como suele ocurrir en estos casos, el escándalo pesará más que la verdad. Lo que es seguro es que, desde esta noche en Lisboa, su nombre ya no será solo el de una promesa argentina, sino el del protagonista de uno de los episodios más delicados que haya atravesado la Champions League en los últimos años.