El jugador Lucas Romero, que tocó el balón con la mano en la jugada final del partido, habló con la prensa sobre la polémicxa.
Pasarán los días y al mundo Boca le costará olvidarse de las jugadas polémicas que se registraron en el empate ante Cruzeiro debido a malas decisiones arbitrales del venezolano Jesús Valenzuela. No solo por lo sucedido dentro del campo, sino también por los audios revelados por la Conmebol sobre el diálogo del VAR en las jugadas que hicieron más que ruido.
A su vez, lo que llamó la atención fue las declaraciones del jugador Lucas Romero, capitán del elenco brasileño, quien fue el protagonista de la jugada en la que todo el mundo xeneize pidió penal. Su revelación ante la prensa hizo ruido.
“Sí, me pega en la mano en la última jugada del partido…”, soltó sin escrúpulo mientras que rápidamente aclaró para bajarle la espuma a la jugada: “Fue totalmente casual”.
Más tarde, en el mismo diálogo con la prensa, explicó desde su perspectiva: “Yo tenía el brazo pegado al cuerpo y fue una jugada de rebote. En todo momento tenía tranquilidad, lo hablé con el juez desde el primer momento que ocurrió”. Para cerrar, reveló el diálogo con el árbitro Valenzuela: “Le dije que fue casual, no es que dije que no me pegó en la mano. Le dije que fue casual, que lo chequeen, que yo estaba tranquilo”.
Va a durar mucho tiempo la calentura en Boca, luego del arbitraje de Jesús Valenzuela y su equipo, que lo privaron de ganarlo en la última jugada del partido contra Cruzeiro. Para colmo, el xeneize fue claramente superior en el duelo de la quinta fecha del grupo D de la Copa Libertadores, pero apenas sacó un empate y está obligado a ganarle a Universidad Católica en la última.
La noche venía caliente, porque Boca fue muy superior al conjunto brasileño, demostrando las diferencias de jerarquía individual y sobre todo colectiva que existen.
Sin embargo, como contra Huracán y en otros encuentros de este semestre, le faltó contundencia en el área rival y estuvo cerca de perderlo en el final, si no fuese por la atajada de Leandro Brey.
En el gol del empate de Cruzeiro, el jugador que inicia la jugada, Kaiki Bruno, toca la pelota con la mano antes de tirar el centro. De todas formas, no parece una infracción sancionable y al ser llamado por el VAR, el árbitro Valenzuela decidió que no fue intencional.
Después, en el segundo gol que anotó Miguel Merentiel, también fue llamado por su colega Ángel Ortega para revisar una supuesta mano de Milton Delgado, que no termina de quedar del todo claro en la imagen de la televisión.
Valenzuela resolvió anularle el 2 a 1 a Boca, cuando el gol del triunfo ya se había festejado.
Pero lo peor llegó en el último minuto de adición, cuando Lucas Romero tocó claramente la pelota con la mano y desde el VAR dejaron el árbitro pite el final sin revisar la acción.
Las repercusiones en el campo de juego y en las redes sociales fueron inmediatas.
Los jugadores de Boca se le fueron al humo a Valenzuela, que resolvió pitar el final sin mediar preámbulo.
De las tres manos en jugadas de gol que se dieron en el partido, la última fue la más clara y fue la única que no sancionó.
En las redes, todos los temas mencionados están relacionados al polémico partido disputado en La Bombonera.