ver más

La decisión que tomó Boca ante CONMEBOL tras el escándalo contra Cruzeiro

El Xeneize empató 1 a 1 en La Bombonera ante el conjunto brasileño, en un partido que estuvo cargado de polémicas.

A pesar de la bronca que dejó el 1-1 frente a Cruzeiro por la Copa Libertadores, en Boca no tienen previsto realizar ninguna presentación formal ante la CONMEBOL por el arbitraje de los venezolanos Jesús Valenzuela y Jorge Urrego Arteaga. La postura del club, por el momento, es no elevar un reclamo y concentrar todas las energías en el último partido de la fase de grupos contra Universidad Católica.

El Xeneize quedó en una situación delicada dentro del Grupo D y sabe que ya no tiene demasiado margen para especular: si le gana al conjunto chileno, conseguirá la clasificación a los octavos de final. Por eso, más allá del fastidio por las decisiones arbitrales, el foco interno está puesto en preparar ese encuentro decisivo.

La polémica creció después de que CONMEBOL difundiera los audios del VAR del partido entre Boca y Cruzeiro. Una de las jugadas más discutidas ocurrió a los 90 minutos, cuando Miguel Merentiel convirtió lo que parecía ser el gol del triunfo, pero la acción fue anulada por una mano previa de Milton Delgado. Según la explicación del VAR, el mediocampista bloqueó la pelota con el brazo en una posición considerada antinatural, por lo que se sancionó infracción.

La otra acción que generó malestar en Boca llegó sobre el final, cuando todo el equipo reclamó una posible mano de Lucas Romero dentro del área de Cruzeiro. Sin embargo, el árbitro no fue llamado a revisar la jugada en el monitor. En los audios difundidos, desde el VAR sostuvieron que el brazo del jugador estaba en una posición natural y que incluso intentaba retirarlo.

Qué dijo Leandro Paredes tras el empate entre Boca y Cruzeiro

Tras la igualdad de Boca frente a Cruzeiro por la Copa Libertadores, los principales focos de atención se trasladaron a los pasillos la Bombonera, donde el volante, Leandro Paredes habló con los medios de comunicación para disipar rumores de internas y manifestar su profundo malestar con el arbitraje del venezolano Jesús Valenzuela.

Al término del encuentro, el campeón del mundo se retiró de las instalaciones al vestuario en compañía del presidente de la institución, Juan Román Riquelme. Ante las consultas periodísticas sobre supuestos chispazos entre ambos, Paredes fue tajante: “Ahora dicen que nos peleamos de nuevo, ¿no? Me peleo todos los días con él, según ustedes. No le doy bola, sabía que cuando llegue al país iba a pasar este tipo de cosas, que a Boca le vaya mal para pegarnos”.

En sintonía con su descargo, el mediocampista ponderó el vínculo histórico que mantiene con el mandatario de la institución “Xeneize”: “Tengo una gran relación con Román desde chico. 100% nos estaban esperando, pero no pasa nada, es parte de esto”.

El enojo del plantel de Boca se desató en los segundos de adición del encuentro ante Cruzeiro, cuando todos los jugadores, incluido el director técnico Claudio Úbeda, arrinconaron a la terna arbitral para exigir la sanción de una supuesta infracción dentro del área rival. La decisión de Valenzuela de decretar el final sin revisar la maniobra en el VAR desató la furia de Paredes, quien le gritó al réferi en el campo de juego que "no tenía vergüenza".

Minutos más tarde, ya con mayor serenidad durante el diálogo con la transmisión televisiva oficial, el mediocampista analizó la controvertida jugada que privó al local de los tres puntos: “Es raro porque la jugada de ellos fue mano. La última para mí es mano. Es raro”.

A pesar del trago amargo por las decisiones de los árbitros y el flojo presente en el certamen, el volante prefirió apelar al optimismo de cara a la definición del Grupo D, donde el equipo aún depende de sí mismo para pasar a octavos de final. “Dependemos de nosotros, eso es lo bueno. Hay que transmitir tranquilidad. Jugamos de local y con nuestra gente”, concluyó el referente xeneize con la mente puesta en la última fecha.

Te puede interesar