Fue en el partido de la Primera Nacional entre All Boys y Godoy Cruz, que estuvo parado más de 10 minutos.
El fútbol argentino sumó una escena tan insólita como polémica. En un partido sin goles entre All Boys y Godoy Cruz, por la Primera Nacional, el árbitro Nicolás Lamolina cobró un penal a favor del equipo mendocino, expulsó a un defensor local y terminó dando marcha atrás después de que le mostraran la jugada en un celular. Una secuencia que ya tiene nombre propio: el “celuVAR”.
El episodio ocurrió en los minutos finales del encuentro disputado en el estadio Islas Malvinas de Floresta. Godoy Cruz buscaba una victoria para seguir prendido en la pelea por los primeros puestos de su grupo, mientras que All Boys necesitaba sumar para alejarse de la zona comprometida de la tabla.
El árbitro le dio un penal polémico a la visita en el minuto 75 por una mano que no fue, pero Martín Pino estrelló su remate en el palo.
Cuando quedaban apenas dos minutos para el final del tiempo reglamentario, Lamolina interpretó que Iván Zafarana había cometido una infracción dentro del área sobre Axel Rodríguez y sancionó penal. Además, expulsó al defensor de All Boys con roja directa por considerar que había interrumpido una situación manifiesta de gol.
Pero la falta había ocurrido afuera del área.
La decisión provocó una reacción inmediata de los futbolistas locales, que rodearon al árbitro para reclamarle. En medio de la discusión, Zafarana volvió al campo de juego con un teléfono celular y le mostró a Lamolina una repetición de la jugada para intentar demostrar que el contacto se había producido fuera del área.
A esa escena se sumó Héctor Capurro, exdirigente de All Boys, quien también se acercó con su dispositivo para exhibirle las imágenes. Mientras tanto, el entrenador del equipo local, Fabián Nardozza, terminó expulsado por sus protestas.
El partido estuvo detenido durante 23 minutos, en un clima de tensión creciente y con discusiones entre los integrantes de ambos equipos y la terna arbitral.
En un primer momento, Lamolina mantuvo su decisión. Sin embargo, finalmente revirtió el fallo y ordenó reanudar el encuentro con un tiro libre en favor de All Boys, en lugar del penal que había sancionado inicialmente.
El árbitro explicó que había recibido una advertencia de su asistente sobre la ubicación de la infracción. No obstante, el cambio de decisión, producido después de que le exhibieran las imágenes en los teléfonos, abrió una discusión que va más allá de si la falta fue dentro o fuera del área.
En la Primera Nacional no se utiliza el VAR, por lo que la consulta de imágenes particulares no forma parte del procedimiento oficial de revisión arbitral. La posibilidad de corregir una decisión por información de un integrante del equipo arbitral no es lo mismo que modificarla después de observar una repetición en un celular.
Esa diferencia quedó en el centro de la controversia. La cuestión no pasa solamente por determinar si Lamolina acertó al rectificar el penal, sino también por establecer qué procedimiento utilizó para hacerlo.
La jugada del cierre no fue la única acción discutida de la noche. Durante el segundo tiempo, Lamolina ya había sancionado otro penal para Godoy Cruz por una supuesta mano de un defensor local. Martín Pino se hizo cargo de la ejecución, pero su remate dio en el travesaño y el marcador permaneció igualado.
El encuentro también había comenzado con tensión fuera de la cancha. Incidentes en los accesos al estadio demoraron media hora el inicio del partido y terminaron con ocho personas detenidas.
Finalmente, después de una prolongada interrupción y de un desenlace que concentró toda la atención, el partido terminó 0-0. Godoy Cruz no pudo aprovechar sus oportunidades y All Boys rescató un empate en una noche en la que el resultado quedó relegado a un segundo plano.