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Mucha tensión: lluvia de silbidos para el Chiqui Tapia antes del amistoso de la Selección Argentina

El presidente de la AFA recibió el repudio del público en la previa del duelo entre el campeón del mundo y Mauritania.

La previa del amistoso entre la Seleccion Argentina y Mauritania en la Bombonera dejó una escena inesperada: una fuerte silbatina contra Claudio Tapia. El dirigente apareció en el campo de juego bajo la lluvia y fue recibido con insultos por gran parte del público. El clima tenso sorprendió incluso en un contexto festivo: todo ocurrió antes de que comenzara el partido.

El encuentro con Román que no apaciguó las aguas

El mandamás del ente rector del fútbol doméstico había ingresado al césped junto a Juan Roman Riquelme para rendirle homenaje por su trayectoria en el combinado nacional. Sin embargo, cuando los hinchas advirtieron su presencia, comenzaron los primeros silbidos desde las tribunas. Con el correr de los segundos, el repudio se volvió generalizado en todo el estadio. Ni siquiera el contexto de celebración logró frenar la reacción negativa.

Los cánticos en contra del presidente de la Asociacion del Futbol Argentino se hicieron escuchar con claridad, aunque sin organización visible. Desde distintos sectores bajaron insultos que contrastaron con el habitual apoyo que suele recibir la Scaloneta. Incluso la barra, conocida como la 12, no intervino para acallar la protesta más allá del vínculo entre el Torero y Chiqui. El momento, por supuesto, generó incomodidad en el campo de juego.

Se quebró el vínculo entre la gente y Chiqui Tapia

El episodio resulta llamativo porque Tapia fue señalado en los últimos años como uno de los impulsores del exitoso ciclo de la Albiceleste. Junto a Lionel Scaloni y Lionel Messi, había logrado construir una relación cercana con el público. Por eso, la reacción en la Bombonera marca un quiebre en ese vínculo. El respaldo que parecía firme mostró fisuras, algo que se había hecho notar en los últimos meses por el flojísimo nivel del certamen local.

Además, el contexto no ayudó: el estadio presentó algunos sectores con espacios vacíos y una lluvia persistente que acompañó la escena. La combinación de factores potenció la visibilidad del descontento. Lo que se esperaba como una fiesta terminó con un momento incómodo para la dirigencia. La imagen de Tapia retirándose bajo silbidos quedó como símbolo de la noche.

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