El capitán dio una nota tras la victoria de la selección Argentina sobre Inglaterra. Habló de la importancia del partido ganado y la final que se viene.
Lionel Messi jugará su tercer final (2014, 2022, 2026 ) en este Mundial 2026, un logró que sólo poseía el brasileño Cafú (1994, 1998 y 2002). Ya con más tranquilidad, habló con la prensa y se refirió al presente de la scaloneta, lo especial del partido jugado y de la final que se viene.
"Vivimos sensaciones especiales, el grupo lo sintió, sabíamos que era una victoria que el pueblo argentino quería y nosotros también, no era una victoria más" expresó el capitán argentino sobre lo especial que era el duelo. Mucho se había hablado del contexto que traía aparejado este choque mundial.
Sobre el encuentro y la remontada histórica dijo: "nunca dejamos de creer, de intentarlo, con juego, los metimos en un arco, esta felicidad es enorme".
Luego, también habló de la actualidad, de la realidad de una selección que sigue demostrando estar a la altura: "es una locura lo que estamos viviendo, yo sinceramente antes de empezar el Mundial, confiaba en este grupo y sabia que lo íbamos a pelear y que íbamos a estar entre los cuatro".
En otra de las notas que brindó, profundizó mucho más: "venimos de ser campeones del mundo, venimos siendo los mejores durante estos últimos cuatro años, duela a quien le duela, digan lo que digan. Hoy una vez más nos ponemos entre los dos mejores del mundo y eso demuestra que todo lo que hicimos no es casualidad y que nadie nos regaló nada".
"Este grupo no me sorprende, conozco y sabíamos de lo que éramos capaces, la gente por ahí tenia dudas, pero este grupo cuando se junta y esta unido, saca de donde no tiene para dar el máximo" agregó.
Por último, se dirigió a los argentinos: "Disfruten de este momento como lo hacemos nosotros, volvimos a posicionar a Argentina entre los dos mejores, que lo vivan como lo están haciendo, hoy conseguimos lo que todos queríamos, llegar hasta lo ultimo, hasta la final del mundo".
Lionel Messi terminó de rodillas sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta apenas se consumó la victoria de Argentina por 2-1 ante Inglaterra. Cerró los puños, bajó la cabeza y dejó salir una emoción que había contenido durante una semifinal dramática, en la que la Selección estuvo al borde de la eliminación y terminó logrando otra remontada para meterse nuevamente en la final del Mundial.
La imagen del capitán rápidamente quedó asociada a una noche de enorme carga simbólica para el fútbol argentino. Como Diego Maradona en el Azteca de 1986, Messi volvió a protagonizar una jornada inolvidable frente a Inglaterra, esta vez en Atlanta y con una clasificación que será recordada por generaciones.
El rosarino, que muchas veces mostró su emoción con la camiseta de la Selección, pocas veces se había quebrado de una manera tan expresiva. Después de unos segundos arrodillado, levantó la mirada, sonrió hacia el cielo y recibió el abrazo de sus compañeros, en una escena que resumió el desahogo de todo un país.
Argentina llegó a estar muy complicada en el desarrollo del partido, pero reaccionó en el momento justo y dio vuelta la historia con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. El 2-1 ante Inglaterra no solo depositó al equipo de Lionel Scaloni en otra final mundialista, sino que también dejó una postal eterna de Messi, otra vez en el centro de una noche histórica.
Con esta victoria, la Selección Argentina cortó con una racha negativa de 36 años. Esto se debe a que la última vez que la "Albiceleste" le había ganado en los 90 o 120 minutos a un campeón del mundo en el torneo de selecciones más importante fue en los octavos de final de Italia 1990.
Se trata del encuentro correspondiente a los octavos de final de dicha edición, donde los entonces dirigidos por Carlos Salvador Bilardo se impusieron por 1-0 sobre Brasil gracias al gol de Claudio Caniggia, tras una inolvidable asistencia de Diego Armando Maradona.