En un semana especial para los clubes más grande del país, las designaciones están en el ojo de la tormenta.
Nicolás Ramírez fue designado para dirigir el próximo Superclásico entre Boca y River, que se jugará este domingo en La Bombonera, por la fecha 15 del Clausura. El árbitro tendrá su cuarta experiencia en el partido más importante del fútbol argentino y llega con un historial particular: registra dos triunfos del Millonario y uno del Xeneize, con dos antecedentes marcados por jugadas polémicas que tuvieron influencia en el resultado.
Los dos episodios más discutidos ocurrieron en el estadio de Boca y terminaron con una victoria para cada equipo.
El primero fue en septiembre de 2024, cuando River ganó 1-0 con un gol de Manuel Lanzini. En el cierre, Ramírez anuló un tanto de Milton Giménez que hubiera significado el empate para el local.
La jugada tuvo intervención del VAR, a cargo de Héctor Paletta. Después de revisar las imágenes, el árbitro consideró que Giménez había tocado la pelota con la mano antes de convertir y anuló el gol por la regla de la mano de inmediatez. Boca también reclamó un contacto previo de Franco Armani con el delantero, aunque la decisión final fue mantener el 1-0 para el equipo de Marcelo Gallardo.
Luego, la International Board utilizaría esa jugada para argumentar la regla sobre la "mano de inmediatez". Según el organismo internacional encargado de determinar, redactar y modificar las Reglas del Juego esa acción debió ser sancionada como penal para Boca.
El segundo antecedente polémico también se produjo en La Bombonera, en noviembre de 2025. Esa vez, Boca se impuso 2-0, con goles de Exequiel Zeballos y Miguel Merentiel. La discusión se concentró en una acción previa al tanto del Changuito: Paulo Díaz tuvo un contacto con Giménez en el área y, tras la continuidad de la jugada, el delantero de Boca quedó involucrado en el ataque que terminó con el gol. River reclamó una infracción que no fue sancionada.
Además, Ramírez había cobrado un penal para Boca tras una disputa entre Armani y Giménez, pero el VAR intervino y la decisión fue revertida. El partido dejó cuestionamientos y volvió a poner al árbitro en el centro de la escena. River se agarra hoy de ese antecedente para condicionar al juez.
El tercer Superclásico que dirigió fue en abril de 2025, en el Monumental. River ganó 2-1, con tantos de Franco Mastantuono y Sebastián Driussi, mientras que Miguel Merentiel marcó para Boca. A diferencia de los dos encuentros disputados en La Bombonera, aquel cruce no quedó atravesado por polémicas arbitrales determinantes.
Ahora, Ramírez volverá a estar al frente de un Boca-River en un escenario que ya conoce y con antecedentes que alimentan la expectativa alrededor de su actuación. Con una victoria para Boca y dos para River en sus tres clásicos anteriores, el árbitro tendrá una nueva prueba de máxima exigencia en un partido en el que cada decisión será observada al detalle.