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El Tricolor, que acumulaba nueve encuentros sin derrotas, cayó goleado frente a Botafogo y los resultados de los otros compromisos no colaboraron.
La última fecha del Brasileirao dejó a Martín Palermo sin la posibilidad de mantener a Fortaleza en la máxima categoría: el equipo cayó 4-2 frente a Botafogo y, aunque venía de nueve partidos invicto, ese impulso no alcanzó para sostener la permanencia. Para completar el cuadro adverso, también ganaron Inter de Porto Alegre, Santos y Vitória, rivales directos en la lucha por evitar el descenso. Con esos resultados, el León quedó condenado junto a Sport Recife, Juventude y Ceará, cerrando una campaña en la que no logró escapar del fondo.
El Titán había asumido como entrenador a comienzos de septiembre, cuando el club marchaba penúltimo con apenas 15 puntos en 21 fechas, y estaba a siete unidades de la salvación. Desde su llegada, la institución experimentó una recuperación inesperada que despertó entusiasmo en la hinchada. Sin embargo, el duelo decisivo terminó siendo un golpe duro: los tantos del argentino Álvaro Montoro y del uruguayo Mateo Ponte, convertidos sobre el final, desactivaron cualquier esperanza de sostener la categoría. El propio torneo se definió con nueve encuentros al mismo tiempo, consolidando el drama colectivo por la permanencia y la clasificación a las copas.
En la previa del partido, el Tricolor dependía de sí mismo: una victoria lo dejaba en Primera sin necesidad de mirar otros marcadores. Incluso, comenzó ganando y parecía encaminar la hazaña frente al Fogao, campeón de la Copa Libertadores 2024. Pero la remontada de Botafogo revirtió por completo el escenario y selló un final amargo para un elenco que había recuperado competitividad en las últimas semanas. De este modo, los comandados por el ídolo de Boca descendieron a la Serie B por primera vez desde 2018, año en el que había logrado regresar a la élite coronándose campeón de la segunda división.
La combinación de resultados terminó de sellar el destino del cuadro que hace de local en Castelao. Vitória venció 1-0 a San Pablo y aseguró su salvación; Inter de Porto Alegre, por su parte, logró el objetivo al derrotar 3-1 a Bragantino en el estadio Beira-Río, con goles de Gabriel Mercado y Johan Carbonero. Ese triunfo, señalado como milagroso por el contexto, fue clave para empujar aún más a Fortaleza hacia la zona roja. Cada uno de esos compromisos influyó en el cierre, dejando a los dirigidos por el estratega ex Platense sin margen para revertir la situación.
Santos, que aún tenía chances de descender, resolvió su partido con autoridad y alivio. Con la presencia de Neymar en el campo de juego, goleó 3-0 a Cruzeiro y no solo evitó el descenso, sino que también aseguró su boleto a la Copa Sudamericana del año próximo. La continuidad del astro en el club está en duda, ya que su contrato expira pronto y aún no hay acuerdo para renovarlo. Mientras varios celebraban su permanencia, Fortaleza se despidió de la liga sudamericana más exigente, pese a un sprint final que había devuelto ilusiones.