La FIFA declaró el partido de alto riesgo y dejó las alusiones a la guerra fuera del estadio. Los veteranos pidieron memoria sin xenofobia.
La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra quedó envuelta en una polémica que excede la cancha: la FIFA declaró el partido de alto riesgo y resolvió dejar afuera del estadio de Atlanta las banderas de Malvinas, una decisión que generó rechazo y debate.
Según explicó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en La Red, los hinchas no podrán ingresar con banderas que incluyan leyendas vinculadas a la Guerra de Malvinas. Tampoco se permitirán mensajes provocativos contra la parcialidad rival, botellas ni elementos contundentes.
El operativo se reforzará con 1.600 agentes, entre efectivos del estado de Georgia y seguridad privada. Los simpatizantes argentinos ingresarán por la puerta N°4 y los ingleses por la N°3, aunque adentro quedarán mezclados porque las entradas se vendieron con anticipación.
Monteoliva señaló además que 13 argentinos ya fueron identificados por intentar eludir controles o ingresar con entradas falsas, y quedaron con prohibición de asistir a estadios durante el Mundial y en el país. El registro de derecho de admisión entregado a Estados Unidos alcanzaría a 33.000 personas.
La medida reavivó un debate sensible. Para una parte de los hinchas, dejar las alusiones a Malvinas fuera del estadio equivale a silenciar un reclamo que en la Argentina forma parte de la Constitución.
La Federación de Veteranos de Guerra de Malvinas remarcó, en un comunicado, que el partido no debe presentarse como una revancha ni como una compensación histórica, y recordó que el reclamo de soberanía corresponde a la diplomacia y a los foros internacionales.
No obstante, la entidad pidió que el grito de "¡Malvinas Argentinas!" siga presente en las tribunas, pero sin expresiones de odio ni xenofobia, y reclamó respeto por los 649 caídos. "La memoria se defiende en cada cancha", sintetizó el documento de los veteranos.
Del lado del plantel, la consigna fue bajar la tensión. Lionel Scaloni insistió en enfocar todo en lo deportivo, y jugadores como Emiliano Martínez —que vive hace 16 años en Inglaterra, donde nacieron sus hijos— y Rodrigo De Paul acompañaron esa línea.
De Paul reconoció que el duelo despierta recuerdos ligados a Diego Maradona y a las canciones por los héroes de Malvinas, pero remarcó que la discusión por la soberanía debe darse en otros ámbitos. "Lo que queremos es ganar para llegar a la final", afirmó.
El episodio se suma al fuerte operativo de seguridad montado para el partido, que ya había puesto el foco en las barras y en los antecedentes de violencia en cada Copa del Mundo.
Argentina e Inglaterra juegan este miércoles desde las 16 en el estadio de Atlanta, por un lugar en la final del domingo ante España.