Además, por el número de participantes y la cantidad récord de partidos fueron convocados más árbitros que lo habitual.
El Mundial 2026 de la FIFA es especial por ser la primera edición en contar con 48 selecciones participantes y un total de 104 partidos. Y en un torneo que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, eso significa reclutar a más árbitros internacionales, de distintos puntos del planeta, del número habitual que se suelen convocar para cada cita mundialista.
En ese marco, circula una estimación de pagos que combina un pago base por ser seleccionado para el torneo y bonos por partido, con incrementos a medida que avancen las rondas, según reportes periodísticos. Un árbitro central elegido para dirigir en la Copa Mundial recibiría una cifra estimada entre USD 70.000 y más de USD 100.000 solo por integrar el plantel del torneo.
A ese monto se sumarían bonos por encuentro: en fase de grupos, el árbitro principal cobraría entre USD 3.000 y USD 5.000 por partido, mientras que en los cruces de eliminación directa el pago por designación podría trepar hasta USD 10.000 por encuentro para el juez central, de acuerdo con esas estimaciones.
Los asistentes y los árbitros VAR tendrían una escala distinta. Según la misma proyección, los oficiales de video y los jueces de línea rondarían bonos de USD 3.000 por partido en la primera fase y cerca de USD 5.000 en eliminatorias. Ese diferencial responde al rol específico dentro del equipo arbitral y a cómo se estructura la asignación de partidos a lo largo del campeonato.
La FIFA confirmó el tamaño del dispositivo arbitral para el Mundial 2026: designó un “Team One” con 52 árbitros, 88 árbitros asistentes y 30 oficiales de video, un despliegue acorde con el aumento de partidos y con el uso intensivo de herramientas de revisión. La entidad presentó esa nómina como el plantel más amplio de oficiales para una Copa Mundial, con representantes de las seis confederaciones.
De confirmarse el esquema estimado, el ingreso total de un árbitro no dependería únicamente del pago base. El monto final quedaría atado al número de designaciones, al tipo de partido asignado y a la fase del torneo en la que el juez siga en competencia. En otras palabras: dos árbitros con el mismo pago por selección podrían terminar el Mundial con cifras distintas si uno dirige más encuentros o recibe nombramientos en instancias de eliminación, donde el bono por partido sería más alto.
La FIFA vinculó la magnitud de su plantel con el tamaño del evento. En su anuncio oficial, detalló que el grupo incluye 52 árbitros, 88 asistentes y 30 oficiales de video, en lo que describió como un despliegue récord para una Copa Mundial. El enfoque responde a la necesidad de sostener rotaciones, descansos y equipos de trabajo capaces de mantener criterios homogéneos en múltiples sedes y con una agenda más extensa.
El plantel, de todos modos, registró una baja antes del inicio del torneo: el somalí Omar Abdulkadir Artan fue rechazado en la frontera de Estados Unidos y devuelto a Estambul, según publicó The Independent y como se consignó en el resumen del anuncio de FIFA sobre oficiales designados. Entre los 52 árbitros designados, la nómina incluye 12 sudamericanos. Por Argentina fueron citados Yael Falcón Pérez, Darío Herrera y Facundo Tello. Brasil aportó a Ramon Abatti, Raphael Claus y Wilton Sampaio. Chile tendrá a Cristian Garay; Colombia, a Andrés Rojas; Paraguay, a Juan Gabriel Benítez; Perú, a Kevin Ortega; Uruguay, a Gustavo Tejera; y Venezuela, a Jesús Valenzuela.