Con el tanto de Leandro Paredes, el elenco dirigido por Claudio Úbeda sumó una nueva victoria y prolongó la paternidad.
Boca sumó un nuevo capítulo favorable en la historia del Superclásico al vencer 1-0 a River en el Monumental y ampliar a seis partidos la diferencia en el historial general entre ambos. Con este resultado, el Xeneize alcanzó las 94 victorias contra 88 del Millonario, mientras se mantienen 84 empates en 266 enfrentamientos oficiales reconocidos. Más allá del valor simbólico del triunfo en cancha de su eterno rival, el resultado volvió a poner en primer plano una estadística que cada encuentro reactualiza y resignifica.
La victoria tuvo, además, un peso extra por el contexto del Torneo Apertura y por haber llegado en un escenario históricamente adverso. El penal convertido por Leandro Paredes terminó definiendo un partido de enorme carga emocional y le dio a los dirigidos por Claudio Úbeda una celebración doble: festejar en Núñez y reforzar una ventaja histórica que volvió a instalarse en el debate futbolero.
En torneos de liga local, el cuadro azul y oro también sostiene una diferencia de seis triunfos, con 79 victorias contra 73 del Millonario y 66 empates en 218 partidos. En las copas internacionales, en cambio, la distancia sigue siendo mínima, con 11 victorias para el conjunto de la Ribera, 10 para La Banda y 11 pardas. Pero el dato que dominó la conversación fue el número global, que volvió a inclinarse a favor del equipo que hoy fue visitante.
Los tres puntos también consolidaron una racha reciente favorable para Boca, que ya había ganado el último Superclásico disputado en noviembre de 2025 y ahora enlazó otro golpe de alto impacto, esta vez como visitante. Esa secuencia le dio más dimensión a una victoria que excede un partido aislado y empieza a construir una tendencia en los cruces más recientes.
En las redes sociales, la actualización del historial generó una fuerte repercusión, con celebraciones de hinchas xeneizes y cuestionamientos del lado riverplatense por una brecha que no pudieron recortar -además de los reclamos por el supuesto penal no cobrado por Darío Herrera sobre el final-. Como ocurre después de cada clásico, el resultado abrió discusiones sobre presente, ciclos futbolísticos y el peso simbólico de los números.
Más allá de la polémica inevitable, el nuevo dato quedó instalado: el Xeneize estiró la ventaja y volvió a reforzar una marca histórica sensible en el fútbol argentino. Con dos fechas todavía por delante en el certamen doméstico, el equipo se llevó mucho más que un triunfo: sumó autoridad, celebró en territorio rival y salió fortalecido en lo deportivo y en lo simbólico. Y, de yapa, sacó boleto a los playoff de la competición.