El veterano periodista deportivo nacido en Montevideo falleció este viernes a los 85 años.
En las últimas horas del viernes, se conoció la noticia de la muerte del histórico periodista y comunicador deportivo Ernesto Cherquis Bialo, quien padecía leucemia. El hecho sucedió pocos días después de la desaparición física de otro referente del ámbito: Marcelo Araujo.
El uruguayo nacionalizado argentino, quien trabajó en gran cantidad de medios desde 1962, incluyendo las radios Rivadavia y Splendid, murió luego de pasar por una internación que había solicitado dadores de sangre.
Entre sus obras se destacan dos libros biográficos: “Mi verdadera vida”, biografía del boxeador argentino campeón del Mundo Carlos Monzón, en 1976, y “Yo soy el Diego de la gente”, autobiografía testimonial de Diego Armando Maradona en la que colaboró con Daniel Arcucci, y juntos publicaron en el 2000.
Además de su extensa trayectoria en medios gráficos, radiales y televisivos, Cherquis Bialo ocupó lugares de relevancia en la estructura de comunicación del deporte argentino. Su paso por la AFA, donde fue responsable del área de prensa y comunicación durante la presidencia de Julio Grondona, lo ubicó en una función central en años de fuerte exposición para el fútbol local. Desde ese cargo intervino en la relación cotidiana entre la dirigencia, los medios y la agenda pública vinculada a la Selección y al torneo argentino.
En el periodismo gráfico, su etapa más recordada estuvo ligada a El Gráfico, publicación en la que trabajó durante más de tres décadas y que dirigió en los años 80. Desde allí consolidó un perfil asociado al análisis de fondo y a la reconstrucción de historias deportivas, con especial presencia en coberturas de fútbol y boxeo. También desarrolló una carrera sostenida en radio y televisión, con participaciones en ciclos de alta repercusión y una presencia habitual en el comentario de actualidad deportiva.
También supo ser una voz habitual de consulta dentro del ambiente deportivo por su conocimiento histórico y su cercanía con distintas etapas del fútbol argentino. A lo largo de los años participó en debates, entrevistas y coberturas especiales en las que aportó contexto sobre dirigentes, jugadores, mundiales y procesos de Selección, algo que lo mantuvo vigente incluso después de sus etapas más intensas en redacciones y programas. Esa permanencia pública reforzó su lugar como una figura reconocida dentro del periodismo deportivo, tanto por su trayectoria como por su capacidad para analizar la actualidad desde una mirada respaldada por décadas de oficio.
Otro de los rasgos salientes de su carrera fue su especialización en boxeo, disciplina sobre la que informó durante años y en la que cubrió una gran cantidad de peleas internacionales. Su firma quedó vinculada a combates de máxima trascendencia y a la cobertura de figuras de peso en la historia del deporte. Esa experiencia también se trasladó a su producción editorial, con trabajos centrados en nombres de fuerte impacto popular.
A lo largo de su carrera recibió distintos reconocimientos por su labor profesional, entre ellos premios Martín Fierro y el Konex, distinciones que marcaron el peso de su recorrido dentro del periodismo argentino. Con su muerte, se cierra la trayectoria de un comunicador que ocupó espacios importantes tanto en los medios como en la comunicación institucional del deporte, y cuya firma quedó ligada a algunas de las coberturas y publicaciones más recordadas del rubro.