Economía complicada: Cómo hacen los argentinos para llegar a fin de mes

Entre otras estrategias, se usan combinar los pagos de tarjetas de crédito, recortar consumo, generar ingresos adicionales y endeudarse.

La falta de margen en los presupuestos familiares está empujando a millones de argentinos a combinar pagos de tarjetas de crédito, recortar consumos, generar ingresos adicionales y tomar nuevas deudas para sostener sus gastos mensuales y no perder frente a la economía.

El deterioro aparece con claridad en un relevamiento de Brain Network sobre 450 casos de los segmentos socioeconómicos C2, C3 y D1 durante septiembre: el 45% afirmó llegar con lo justo a fin de mes y otro 34% directamente no consigue cubrir todos sus gastos. La encuesta ubicó apenas al 22% dentro del grupo denominado “Al día”, integrado por personas con mayor estabilidad financiera, mientras clasificó al 57% como “Malabaristas”, que cumplen sus obligaciones a costa de ajustes frecuentes.

Las tarjetas de crédito

El 21% restante quedó dentro de los “Desbordados”, caracterizados por ingresos insuficientes y atrasos recurrentes, una situación con mayor incidencia entre las personas de 30 a 39 años. El relevamiento también mostró que el 79% de los entrevistados dispone de al menos una tarjeta de crédito, instrumento que pasó a ocupar un papel central para administrar los faltantes de liquidez.

Cuando el presupuesto se agota antes del siguiente ingreso, el crédito aparece como la primera barrera para evitar un incumplimiento o postergar un recorte mayor: entre quienes atravesaron dificultades, el 40% recurrió inicialmente a la tarjeta para cubrir el faltante. El 31% respondió con una reducción de gastos, el 23% pidió dinero a familiares o amigos, el 17% postergó algún pago y el 16% tomó un préstamo.

Economía en crisis y menos consumo

Al ampliar la consulta sobre las decisiones adoptadas durante los últimos tres meses, el 39% afirmó que redujo consumos y el 36% buscó generar ingresos adicionales, dos mecanismos que no implican sumar deuda.

El uso cotidiano del financiamiento también puede observarse en la composición de los pagos hechos en supermercados, donde el crédito ganó terreno durante los últimos años incluso para compras de consumo corriente. Entre enero y julio, las tarjetas explicaron el 43,3% de las ventas del sector, frente al 36,6% registrado en 2023 y al 36,7% de 2022, según datos del INDEC. Sólo en julio se hicieron 159,3 millones de pagos con tarjetas de crédito por $ 10 billones, aunque la cantidad de operaciones cayó 9,2% interanual y el monto retrocedió 17,6% en términos reales.

La modalidad de un solo pago concentró el 88,6% de las transacciones y el 67,7% de los montos, mientras que el comercio electrónico canalizó el 41,7% de las operaciones efectuadas con ese medio. La combinación entre menor consumo real y una elevada participación de la tarjeta muestra que el financiamiento conserva un peso importante dentro de presupuestos familiares que disponen de poco margen para absorber gastos adicionales.

Este año tiene la particularidad que caerá sábado, pero ante un acuerdo entre trabajadores y cámaras empresarias se trasladó la celebración.

La presión sobre esos presupuestos también quedó reflejada en los balances bancarios, aunque el último dato disponible mostró una leve estabilización después del deterioro acumulado desde 2025. El Banco Central informó el 16 de octubre que la irregularidad de las financiaciones a las familias bajó de 12,9% en julio a 12,81% en agosto, mientras la mora total del crédito al sector privado permaneció prácticamente estable en 7,75%.

En ese mismo mes, el saldo real del crédito destinado a los hogares no registró cambios significativos frente a julio, mientras el financiamiento total al sector privado aumentó 0,7% real y quedó 3,6% por encima del nivel de un año antes. El problema fue mayor fuera de los bancos: el último informe semestral del BCRA sobre proveedores no financieros había ubicado en febrero la irregularidad de esa cartera en 26,9%, con 34,1% en préstamos personales y 19,4% en tarjetas. Entre las fintech, la tasa alcanzaba entonces 26,2%, después de haber aumentado 6,6 puntos porcentuales desde agosto de 2025.

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