La estimación del Banco Santander está apoyada en el equilibrio fiscal y una mayor generación de dólares que permitiría amortiguar las crisis externas.
El Banco Santander proyectó que Argentina tendrá cuatro años consecutivos de crecimiento económico entre 2025 y 2028, apoyada en el equilibrio fiscal y una mayor generación de dólares que permitiría amortiguar las crisis externas de la economía.
La proyección del banco encuentra respaldo en el equilibrio fiscal y el avance de las exportaciones, aunque los últimos indicadores del INDEC muestran una recuperación todavía desigual: en agosto, la actividad económica cayó 1,7% interanual y la industria retrocedió 3,2%.
La previsión, presentada durante el XXII Encuentro Santander América Latina celebrado en Madrid, planteó un cambio significativo para una economía que atravesó más de una década de expansiones interrumpidas por recesiones.
Economistas de la entidad responsables del seguimiento de Argentina sostuvieron que la estabilización macroeconómica abrió la posibilidad de sostener una trayectoria de crecimiento hasta 2028. El diagnóstico también encontró respaldo en las estimaciones del FMI, que en su revisión de 2026 proyectó aumentos del Producto Bruto Interno del 3,5% para este año, 4% para 2027 y 3,8% para 2028.
Sin embargo, el último relevamiento de expectativas del Banco Central redujo la previsión de crecimiento para 2026 al 0,7% frente al 1,5% calculado un mes antes. La diferencia expuso la incertidumbre sobre la velocidad de recuperación de la actividad, aunque ambos escenarios mantuvieron la expectativa de que el año terminará con una variación positiva.
El optimismo de la entidad contrastó con las dificultades que todavía enfrentan sectores importantes de la economía, especialmente aquellos vinculados con la producción industrial y el consumo interno. Según el INDEC, el nivel de actividad retrocedió 1,7% interanual en agosto, aunque registró una mejora desestacionalizada de apenas 0,1% respecto de julio. La industria manufacturera sufrió una contracción del 3,2%, el comercio cayó 3,5% y la construcción disminuyó 2,5%, mientras que la explotación de minas y canteras avanzó 11,1%.
Uno de los principales argumentos del Santander para sostener su pronóstico fue la transformación de las cuentas públicas, históricamente condicionadas por déficits persistentes y necesidades recurrentes de financiamiento. La entidad recordó que Argentina registró desequilibrios fiscales durante aproximadamente el 90% del período comprendido entre 1961 y 2023, una situación que contribuyó a profundizar los ciclos de inestabilidad. Pero ahora, sostuvo que el Gobierno convirtió el equilibrio presupuestario en uno de los pilares de su programa económico mediante restricciones al gasto y modificaciones en la estructura tributaria.
El Ministerio de Economía informó que septiembre cerró con un superávit primario de $ 1,43 billones y un resultado financiero positivo de $ 977.173 millones, después del pago de intereses. Durante los primeros nueve meses de 2026, el excedente primario acumulado representó aproximadamente 1,2% del PBI, mientras que el superávit financiero alcanzó alrededor del 0,3% del producto.
La otra gran apuesta del banco español estuvo vinculada con la disponibilidad de divisas, un factor decisivo para reducir la vulnerabilidad histórica de Argentina ante las crisis cambiarias. La entidad calculó que las exportaciones conjuntas del agro, la energía y la minería podrían pasar de US$ 45.000 millones en 2025 a US$ 91.000 millones en 2030, lo que implicaría un incremento superior al 102% en cinco años. Y anticipó que el país se aproxima a una producción de un millón de barriles diarios de petróleo, volumen que permitiría ingresar al grupo de los veinte mayores productores mundiales.
Para 2035, sus estimaciones ubicaron las exportaciones energéticas y mineras en aproximadamente US$ 75.000 millones anuales, impulsadas por Vaca Muerta y los proyectos de explotación de minerales. La magnitud de esas previsiones supone una modificación sustancial de la capacidad exportadora, aunque su cumplimiento dependerá de inversiones en infraestructura, condiciones internacionales de precios y ejecución de los emprendimientos anunciados.