El término se rastrea a un sacerdote quien tenía una institución para atender a personas marginadas del sistema de salud.
En varios países de habla hispana, el término cottolengo se utiliza de manera cotidiana para identificar a las instituciones religiosas y de la sociedad civil que brindan cuidados integrales a personas con discapacidad o con necesidades de asistencia continua.
El término no nació originalmente como una denominación genérica, sino que se encuentra estrictamente ligado a la vasta labor social y humanitaria desplegada por el clérigo italiano Giuseppe Benedetto Cottolengo.
El religioso dedicó su vida y sus principales iniciativas a cobijar a quienes no lograban ingresar a los centros médicos o asistenciales tradicionales de la época. Su obra pionera buscó garantizar un refugio seguro y una atención digna a personas en situación de vulnerabilidad extrema que quedaban sistemáticamente al margen de la cobertura del Estado.
A comienzos del siglo XIX, Cottolengo advirtió con profunda preocupación que numerosas personas en situación de extrema pobreza y con diversas patologías eran rechazadas en los establecimientos sanitarios disponibles. Frente a esa cruda realidad social, el sacerdote resolvió fundar en el año 1828 el Ospedaletto della Volta Rossa dentro de la zona céntrica de la ciudad de Turín.
Aquel primer recinto ofreció contención a pacientes con epilepsia, cuadros de discapacidad intelectual y diversas dolencias que no encontraban espacio en las instituciones sanitarias oficiales. Sin embargo, tras el estallido de una epidemia de cólera, las autoridades municipales ordenaron el cierre del inmueble aduciendo estrictas objeciones de localización urbana y de profilaxis.
En abril de 1832, el clérigo reabrió sus puertas en las afueras de la ciudad fundando la histórica Piccola Casa della Divina Provvidenza. Con el transcurso de los años, el propio apellido del fundador comenzó a utilizarse de manera popular para identificar tanto a esa institución señera como a todos los espacios similares que replicaron su modelo asistencial.
La propuesta inspiró la creación de complejos en distintas partes del mundo, entre los que destaca el célebre Cottolengo del Padre Alegre inaugurado en la ciudad de Barcelona en 1932. Esta gran red de contención expandió de forma paulatina su labor hacia España, Portugal y diversos países latinoamericanos con el propósito de brindar asistencia médica y humana a los sectores más necesitados.
Aunque la grafía original corresponde al apellido italiano Cottolengo escrito con doble letra te, en la región es sumamente habitual la castellanización de la palabra con una sola letra te. “Su ausencia en el diccionario de la Real Academia Española no invalida la corrección de su uso en el habla cotidiana”, explicaron desde la Fundación del Español Urgente sobre la norma lingüística vigente.
De esta manera, el vocablo quedó incorporado al lenguaje popular como un concepto sinónimo de cobijo, fe y profunda solidaridad hacia los sectores desamparados. La obra iniciada en Italia en el siglo XIX continúa sirviendo hoy como referencia fundamental para las organizaciones dedicadas al cuidado de personas con discapacidad.