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El Chagas, la principal endemia en la Argentina

con alrededor de 2,5 millones de personas infectadas, argentina ocupa el tercer lugar entre los países donde más avanzó el mal de chagas, según se admitió oficialmente desde el gobierno nacional.
Buenos Aires (NA) > A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, la enfermedad de Chagas constituye aún la principal endemia en la Argentina, según autoridades sanitarias nacionales.
Con alrededor de 2,5 millones de personas afectadas, el país ocupa el tercer lugar, detrás de Bolivia y Paraguay, con el mayor número de casos de mal de Chagas notificados en todo el mundo.
Las estadísticas más recientes de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación dan cuenta de que la enfermedad, en su modalidad congénita (bebés que nacen con la bacteria de madres chagácicas) se cuadriplicaron en la última década.
Los casos de Chagas congénito pasaron de 79 en 1998 a 317 registrados a lo largo de todo el 2007. En números reales, resulta que hay 0,5 bebés con la bacteria por cada mil nacidos vivos en el país.
El incremento se dio en todas las regiones del país, con la excepción de Cuyo, mientras que el aumento más marcado tuvo lugar en la zona centro, donde las notificaciones pasaron de 58 en 1998 a 253 el año pasado, dando lugar así a una tasa de 0,6 casos por cada mil nacidos vivos, cifra que se ubica por encima del promedio nacional.
De esa región, la ciudad de Buenos Aires es la que concentra los problemas más significativos dado que la tasa de incidencia de Chagas congénito es de 1,7 casos por cada mil habitantes.
Pero, a pesar de declarar la cifra más alta en este aspecto, cabe aclarar que tanto la provincia de Buenos Aires como la Capital Federal son dos de las cinco jurisdicciones argentinas definidas como «sin riesgo» de transmisión vectorial, es decir, el contagio de Chagas a través del vector que es la vinchuca.
«La problemática le significa al sistema de salud por la atención a los enfermos sintomáticos un costo significativo, además del costo social de la patología y el costo en términos de discapacidad y calidad de vida de las personas afectadas, afirman los responsables del Programa Federal de Chagas.
Por tal motivo, «dentro de la política sanitaria nacional, se resolvió asignarle carácter prioritario a la prevención y erradicación de todas las formas de transmisión de la enfermedad».
El protozoario Trypanosoma cruzi es el agente causal del mal de Chagas, y su vector en la Argentina es el Triatoma infestans, insecto de costumbre hematófaga, más conocido como «vinchuca».
Según cálculos de la Fundación Mundo Sano, unos dos millones de argentinos padecen mal de Chagas, de los cuales el 5 por ciento (280 mil) son chicos menores de 14 años, y casi 33 mil son mujeres embarazadas.
Asimismo, en promedio, cada año nacen 982 niños con el mal en todo el país, mientras que la región del Gran Chaco es la que arroja los peores datos: concentra el 15 por ciento del total de casos de América Latina.
«A casi cien años del descubrimiento de la enfermedad, estamos perdiendo la batalla contra el Chagas porque no hemos podido desterrarla hasta ahora ni tampoco controlarla», sentenció Sonia Tarragona, directora de la Fundación Mundo Sano, durante un encuentro desarrollado recientemente en Buenos Aires sobre la enfermedad.
En la Argentina, coincidieron los especialistas allí reunidos, el problema podría atribuirse a la falta de coordinación de los esfuerzos y del uso de los recursos, a las acciones «espasmódicas», y a la ausencia de un sistema de vigilancia para no retroceder en el control de las vías de transmisión.

Disparidad
«Vemos que las acciones en las provincias son dispares, y en esto influye el proceso de descentralización de la salud, ya que cada una tiene un compromiso distinto; especial y paradójicamente las provincias más afectadas», opinó Héctor Coto, director Ejecutivo de Mundo Sano.
Para Juan Carlos Bossio, director de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación, en los últimos 40 años «hubo avances importantes» aunque admitió que «se produjo un estancamiento en el progreso y hasta un retroceso en áreas en las que se había logrado el control de la transmisión vectorial».
Se estima que por cada caso notificado hay 20 sin diagnóstico, coincidieron en advertir los expertos durante las ponencias desarrolladas en la Academia Nacional de Medicina.
«A pesar de todas las intervenciones, los avances no han tenido la magnitud de otras regiones», evaluó a su turno Janis Lazdins, miembro del Programa de Investigación y Entrenamiento en Enfermedades Tropicales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el encuentro.

Los niños son los más vulnerables

En Mendoza, al menos el 5 por ciento de los menores son picados por las vinchucas.

Buenos Aires (NA) > Al menos el 5 por ciento de los niños mendocinos menores de 5 años (alrededor de 7.500) son picados o nacen con Trypanosoma Cruzi, la bacteria que transmite la vinchuca y causa mal de Chagas.
Los datos, provistos a Noticias Argentinas por la directora del Programa Provincial de Chagas, Alicia Puscama, se repiten con distinta gravedad en Salta, Jujuy, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, La Rioja, Córdoba y San Juan.
La infectóloga –que es también jefa del área de Zoonosis de la cartera sanitaria de Mendoza- detalló que todos los meses nacen bebés con la bacteria en esa provincia.
A la luz de las últimas cifras, se observa que en 2006 hubo 12 casos de chagas congénito (uno por mes) cuando en 2001 fueron cuatro.
Por lo mismo, el índice de prevalencia de la enfermedad en embarazadas fue en 2006 del 5,7 por ciento, mientras que en 2001 había sido del 3,5. Y de ahí en adelante, los datos nunca decrecieron.
No obstante, si bien la cifra de Mendoza es significativa, comparada con las de otras provincias, deviene relativamente menor.
«Salta y Jujuy presentan una prevalencia de Chagas cercana al 20 por ciento de las mujeres embarazadas», comentó a NA Horacio Falconi, médico del Programa contra Chagas de Mendoza.
Y aclaró que, del total de ellas con el mal, sólo el cinco por ciento de sus hijos contraerá la bacteria.
«Durante el período de gestación, la mujer chagásica no puede someterse a ningún tratamiento, pero una vez que nace el bebé, éste es controlado y medicado para evitar la transmisión de la bacteria. Por eso, es importante saber que la mujer embarazada tiene Chagas», explicó Falconi.
Pese a la actual prevalencia de embarazadas, en Mendoza los casos seguirán en aumento –evaluó Puscama- pero a causa «de la búsqueda activa por parte de la provincia de un mayor control y vigilancia, y debido a que la enfermedad está teniendo mayor visibilidad por la tarea de los promotores de la salud».
«Es vital que la comunidad potencialmente en riesgo esté sensibilizada, que tome el tema como propio y no como parte del paisaje, para que se organice y actúe en la prevención, porque si un niño nace con la bacteria o se contagia y es detectado antes de los 15 años, tiene posibilidad de curarse. Luego, ya no», sostuvo.
Las zonas de riesgo, por la característica de la vinchuca, son las viviendas rurales precarias, con grietas en las paredes, techos de pajas y donde existe abundante leña acopiada, porque todos estos elementos hacen proliferar el vector.
En Mendoza, así como en San Juan, también fue detectado el tipo de Chagas urbano, que se contagia por palomas cercanas a las plazas o depósitos de agua que fueron picados por la vinchuca.
En ese sentido, la médica puso especial énfasis en resaltar que todas las comunidades deben estar informadas para que puedan organizarse y hacer un diagnóstico de su zona, al tiempo que el poblador necesita saber qué es el Chagas y cómo se transmite a fin de que colabore en la detección si tiene el insecto en su vivienda avisando al municipio para que tome todas las medidas pertinentes.
«Desde el Programa, estamos trabajando intensamente con los agentes sanitarios para que informen sobre el tema en los barrios rurales, y también en las escuelas», subrayó Puscama.
En paralelo, incrementaron las acciones de vigilancia y control.

Impacto cultural

Un grupo de estudiantes de una escuela secundaria chaqueña tradujo al wichí una historieta sobre la prevención del Chagas, en el marco de una iniciativa impulsada por el Ministerio de Salud de la Nación, y que será replicada en las lenguas de las comunidades originarias mocoví y toba.
A un joven futbolista le detectan Chagas, provocado por el parásito Trypanosoma cruzi, y a partir de allí su comunidad comenzará a enterarse de los riesgos de la enfermedad y a dar cuenta de la importancia que tiene eliminar los vinchucas de los hogares.
Ésa es la historieta «El partido de nuestras vidas», que docentes y jóvenes chaqueños decidieron traducir del español al wichí.