Con pocas presas de pollo y arroz de siempre se arma una comida completa, sabrosa y rendidora para varios días de una semana fría y húmeda.
El arroz con pollo tiene esa virtud poco común de resolver, en una sola olla, el plato principal de varios días seguidos sin que nadie se queje de estar comiendo lo mismo. Basta con variar el condimento o el acompañamiento para que la misma base se sienta distinta cada vez. En una semana donde el clima invita a quedarse cerca del fuego y el presupuesto pide rendir al máximo cada compra, esta receta vuelve a ganar terreno en las cocinas de Neuquén.
La clave para que un arroz con pollo salga bien no está en ingredientes caros sino en el orden de la cocción y en la calidad del sofrito inicial. Con presas económicas como muslos o sobre muslos, que suelen costar bastante menos que la pechuga y aportan más sabor por la grasa y el hueso, alcanza para un plato sabroso sin resignar nada.