Abrió hace muy poco, en el viejo boliche de El Cóndor (o La Lobería) donde la piel se curte del vientito patagónico y el mar es más libre que en ningún otro lado. Hace poquito salieron a la cancha, jugándosela toda en este balneario que gastronómicamente tiene algunas modorras.
El paisaje es glorioso, salvaje, con la piedra surcando la costa y un mar maravilloso. El Cóndor está a unos 30 kilómetros de Viedma y si lo visitas in situ podes considerar haber entrado a la patagonia atlántica y quien mejor que Martín Baquero, cocinero de muchos años profesión y fuegos para aliarse a un muy buen equipo y plantear un desafío que le suma mucho a la zona. Un restaurante llamado “Náufragos en la boca de los loros”
El espíritu es una cantina. De mediodía funciona a la carta, adentro y afuera. (afuera en el chiringuito tiene mesitas y unos fuegos donde sacan unos choris y embutidos propios ahumados que son una fiesta). Adentro la cocina es abierta, el ambiente muy agradable, ricos buenos vinos de varios lados y mucho producto al servicio de una cocina de temporada que promete.
Por la noche menú de pasos, sencillos, deliciosos, bien pensados, armoniosos. Baquero te cuenta y te asiste, mientras dobla servilletas, sirve vino y le baja buena línea a parte de su equipo. Las sillas son nuevas, el lugar está arrancando y le viene muy bien a un lugar que carece de este tipo de propuestas.
Para quienes se escapen o tengan pensado darse una vuelta por el balneario tradicional de Viedma, arrímense a “Náufragos en la boca de los loros”. De día en road movie playera gastro o de noche para compartir una cena relajada, íntima, fabulosa.
Elaboran su propia pastelería a cargo de María José Marini pastelera y propietaria de La Celestina Casa de Té en Viedma y socia de Martín en este emprendimiento. Las pastas y panificados son de elaboración casera. Están en constante diálogo con pescadores que a veces traen ostras y otros frutos del mar y van a parar al menú.
Utilizan aceite de oliva de San Antonio y que buscan luego de recorrer varios kilómetros para que haya presencia de productores regionales.Todo es distancias, tiempos y lejanía, pero ellos se encargan de buscar y conectar con productores para garantizar la materia prima.
La verdad que me sorprendió y me gustó mucho la propuesta. Comimos como entrada unas remolachas con durazno con una especia de labneh o queso crema, mentas y zaatar. Equilibrio, sabor y frescura. Maravilla.
El paso dos fue una hoja grande de lechuga con un puré de garbanzos, pickles de zanahoria y cebolla, pepinillos agridulces, palta, sésamo y ralladura de limón. Un flash!, que lindo es reivindicar a la lechuga de esta manera, una delicia!.
Luego una pasta rellena con ricota y limón en una salsa fantástica de tomate, parmesano, olivas negras y albahaca. Frescura y la pasta de la nona dando vueltas por ahí. Deli.
Siguió con un salmón blanco sobre un risotto muy bueno que tenía echalote, calamar y me remite mucho a la cocina vasca.
De yapa probé un pancho con salchicha de cerdo ahumada, embutida por ellos mismos y unos deliciosos pickles en un pebete que también lo elaboran ahí.
Los postres un gol. Una torta llamada chocolatosa, un sableé de durazno increíble y una de frutos rojos maravillosa.
El vino que tomamos fue un LO, de Agrelo, Mendoza. Un chardonnay cosecha 2021.
Vayan a comer y a disfrutar. Escuchen a Martín que les cuente la historia del lugar y sobre todo que les hable de gastronomía.
Disfruten. El Cóndor es bellísimo.
Martín Baquero vive la gastronomía desde pequeño a partir de un emprendimiento que tenía la familia y lo marcó. Estudió pastelería en Mar Del Plata y luego siguió formándose académicamente en el IAG. Trabajó en el Hotel Hacienda Benazuza de la mano del gran cocinero Ferrán Adriá. Viajó y cocinó en Francia, Italia y Uruguay.
En Buenos Aires dejó huellas fundando y trabajando en restaurantes de renombre como Almanza, Doppio Zero y El Almacén de los Milagros.
Instagram: @naufragosenlabocadelosloros
Massini 1485 / Reservas 2920-485298
Balneario El Cóndor Patagonia