De San Patricio al mundo: los vinos de Bodega Familia Schroeder
El portfolio de Bodega Familia Schroeder, pionera de San Patricio del Chañar, demuestra la identidad de los vinos patagónicos en su esplendor.
Una forma de conocer una bodega es visitarla, transitar y escuchar de primera mano a las y los actores que la sostienen. Pero hay otra, tal vez más altruista y de esta manera no menos acertada que te acercará a la identidad propia del proyecto como si estuvieses ahí. Probar algunos de sus vinos.
Para entender y comunicar el entramado identitario de sus vinos, elegí algunas de sus varias líneas que explican el perfil del proyecto; productos con carácter propio, personalidad y fieles exponentes de una viticultura que ha hecho crecer a la patagonia como región protagonista en Argentina.
Leo Puppato lleva más de veinte cosechas al frente de la enología de la bodega —55 vendimias en total, 23 de ellas en la Patagonia— y es de esos profesionales que hablan claro. Cuando le preguntás por la zona, no responde trillado, va al hueso.: "La zona tiene las mejores características de suelo y clima para elaborar, cosa que en Mendoza no las tiene", dijo en más de una ocasión. Y la prueba está en la copa.
La marca registrada de la casa es una acidez natural que en otras regiones no existe o hay que construir. Es hija del clima continental extremo: días calurosos, noches frías, viento constante, casi cero granizo en la historia de la zona. "Puntualmente acá es mucho más estable la cosecha y son más fáciles de llevar hacia adelante", sintetiza Puppato. No es poca cosa.
Empecemos por las burbujas, que siempre es buena idea
Si hay algo en lo que Schroeder viene creciendo fuerte es en los espumantes. Tienen 4 líneas bien diferenciadas y cada una tiene su momento.
El Deseado Extra Brut es el que más se ve, el más popular, y está bien que así sea. 75.000 botellas al año, con un blend de Chardonnay, Pinot Noir y Sauvignon Blanc. Burbujas finas, nariz frutal y floral con ese toque a pan que te avisa que se tomó el tiempo necesario sobre lías. En boca es cremoso, fresco, con un final cítrico y herbal que te pide otra. Ideal con quesos frescos, aunque en la práctica va con cualquier cosa que empiece con "¿abrimos algo?".
Después está el Rosa de los Vientos, que merece párrafo propio. 100% Pinot Noir, clon 777, elaborado por método Charmat Lungo. Color rosa salmón elegante, burbujas finas y persistentes, aromas a flores y frutos rojos, con complejos aromas a levaduras que lo sacan del montón. En boca es frutado, voluminoso, intenso. Va perfecto con sushi —dicen las fichas técnicas— pero lo probé con un ceviche y funcionó de maravilla.
Un escalón arriba, el H. Schroeder aparece en tres versiones: el Extra Brut (50% Pinot Noir, 50% Chardonnay), le Brut Rosé (90% Pinot Noir y 10% Chardonnay) y el Brut Nature (80% Pinot Noir, 20% Chardonnay). El Extra Brut es floral y frutal, con notas de pan y frutos secos, fresco y cítrico. El Brut Nature es más seco, más austero en el buen sentido, con un perlage fino y persistente que le da una seriedad que convence. Ambos pasan entre 8 y 10 meses sobre lías.
Coronando el reinado de las burbujas aparece la línea Schroeder. La propia bodega la define como el ícono de su línea de espumantes buscando expresar elegancia, fineza y el estilo más representativo de la bodega. Compuesta por un 60% de Pinot Noir y un 40% de Chardonnay. Tiene un color brillante con destellos salmón, amarillo y plata, su burbuja es fina y persistente.
En nariz huele a fruta, flores y frutos secos, hermoso aporte de las lías de la barrica.En boca es fresco, frutado con un excelente balance de cuerpo y volumen.
Los Saurus: la línea que te fideliza
La gama Saurus es la que más gente conoce de Schroeder, y es el corazón comercial de la bodega. Tiene dos escalones: el Estate y el Select, más una serie Barrel Fermented para quienes quieren ir un poco más adentro.
El Saurus Estate Pinot Noir Rosé es uno de los rosados más vendidos de la Patagonia y eso no es casualidad. 50.000 botellas al año, color rosa pálido con toques salmón, aromas a durazno, azahar y pétalos de rosas. En boca es fresco, frutal, bien equilibrado. La clave está en la maceración prefermentativa en frío, en prensa neumática, con el mosto flor que cae por gravedad al tanque. Cuatro meses sobre sus finas lías para ganar untuosidad sin perder frescura. El resultado es un rosado que convence tanto a los que toman rosé siempre como a los que nunca lo hacen.
El Saurus Estate Cabernet Sauvignon es el tinto de entrada de la línea, con 75.000 botellas anuales. Rojo intenso y brillante, aromas complejos de frutos rojos, pimienta negra y especias, con ese toque de vainilla que aporta el paso por roble. En boca es suave, jugoso, afrutado, con una textura elegante y un final largo. No es un vino para analizar en demasía: es para disfrutar con una carne a la parrilla sin hacer preguntas.
En el Saurus Select la cosa sube de tono. El Sauvignon Blanc es, para mi gusto, uno de los blancos más interesantes de la bodega. Color amarillo pajizo con destellos verdosos, aromas cítricos de pomelo rosado y lima que se mezclan con durazno blanco y pasto verde. La fermentación parcial en roble —un 30%— le suma un toque de vainilla y chocolate blanco que no te esperás y que queda muy bien. En boca es fresco, suave, de buen volumen y excelente acidez.
El Saurus Select Merlot cierra la línea tinta con solidez. Rojo rubí brillante e intenso, frutos rojos en nariz con un sutil dejo floral y especias como anís, menta fresca y pimienta. El roble le suma vainilla y moka con elegancia. En boca es complejo, con taninos amables y fruta madura. Se lleva especialmente bien con pastas rellenas.
Para los que quieren ir más a fondo con los blancos, el Saurus Barrel Fermented Chardonnay es uno de los vinos más cuidados de toda la gama. Solo 7.000 botellas al año, cosechado a mano en cajas de 18 kilos durante la mañana del 12 de febrero, fermentado con levaduras indígenas directamente en barrica de roble francés con tostado elegido por el enólogo. Nueve meses sobre sus finas lías. Color amarillo verdoso, aromas a rosas, frutas blancas y notas sutiles de roble. En boca tiene buen cuerpo, es largo y untuoso, con esa acidez marcada que es la firma de la Patagonia. La bodega también trabaja versiones Barrel Fermented con Pinot Noir, Cabernet Franc y Malbec, llevando la misma filosofía de trabajo —fermentación en madera, lías prolongadas— a varietales tintos.
Los Familia Schroeder: cuando la bodega muestra sus cartas
El Familia Schroeder Malbec es 100% Malbec de suelos arenosos pedregosos con incrustaciones calcáreas, cosechado a mano en cajas de 18 kilos, con 18 meses en barricas nuevas de roble francés. Color rojo violáceo muy intenso. En nariz, frutos rojos maduros, violetas y especias que se funden con notas de chocolate y café del roble. En boca, taninos dulces e intensos, frutal y elegante, con esa acidez bien marcada propia de la Patagonia. Solo 9.000 botellas.
El que más sorprende de toda la línea es el Familia Schroeder Pinot Noir – Malbec. Un blend de 60% Pinot Noir y 40% Malbec, con 18 meses en barricas nuevas de roble francés y un potencial de guarda de 8 años. Rojo intenso con destellos rubí, ciruelas y guindas en nariz que se combinan con especias, humo y chocolate negro. En boca tiene muy buena entrada, es persistente, fino y elegante. Son solo 13.500 botellas al año. Si lo ven, no lo piensen.
Hay varias etiquetas más. Este fue mi viaje sensorial probando los vinos relatados, un viaje mas que profundo para conocer de cerca la identidad de esta bodega.
+ Info:
Contacto Bodega: +54 299 454 8920
Web: familiaschroeder.com
Instagram: @schroederwines
Dirección: Calle 7 Norte, San Patricio del Chañar (8305) Neuquén, Patagonia – Argentina. (A sólo 60 minutos de la ciudad de Neuquén).
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