Revelan cómo hacer las empanadas al horno crocantes y jugosas como las fritas, con secretos para potenciar su sabor y textura.
Son una de las comidas más tradicionales de Argentina. Están presentes en reuniones familiares y de amigos. Sin embargo, las empanadas pueden abrir grietas, y no solo por sus innumerables rellenos, sino también por la forma de cocinarlas. Hay quienes las prefieren fritas y quienes las quieren al horno. Claro está que la metodología utilizada cambia drásticamente el resultado final.
Las empanadas horneadas suelen verse distintas y tener un gusto diferente al de las fritas. Pueden quedar secas, poco doradas o sin ese crujido y jugosidad que caracteriza a una buena empanada hecha en aceite o grasa. Pero en la búsqueda de alternativas saludables, existe una técnica que permite que las preparadas al horno tengan el mismo aspecto o sabor que las fritas, pero sin recurrir a abundante aceite.
Una de las claves para lograr este resultado es preparar una masa que soporte el horneado sin resecarse. Las leudadas y las que incorporan grasa –como manteca o aceite- ofrecen más flexibilidad y un dorado más uniforme, aunque el factor más importante no es la receta exacta de la masa, sino cómo se arma la empanada y cómo se protege durante la cocción para que conserve humedad interior y consiga una corteza crujiente.
Por otro lado, el relleno debe estar en su punto: ni demasiado líquido (porque humedecerá la masa) ni extremadamente seco. Si lleva carne o vegetales que suelten jugo, es recomendable reducirlos previamente en sartén para concentrar sabores y eliminar exceso de humedad. Añadir en este punto un poco de grasa ayuda a mantener jugosidad y a mimetizar la sensación de una empanada frita.
El dorado intenso y la textura propia de la fritura provienen de la combinación de calor y grasa. La yema aporta tanto color como lípidos superficiales que reaccionan con la masa en el horno, produciendo un acabado muy similar al de la fritura. El chorrito de aceite en la bandeja y el calor directo del horno contribuyen a una base dorada y crujiente, mientras que el precalentado y el sellado correcto del borde mantienen el interior jugoso.