Cremoso, versátil y con base de garbanzos y tahini, este hummus casero es perfecto para untar en pan pita, crudités o tostadas en cualquier ocasión.
El hummus, es uno de esos dips que nunca falla: cremoso, fácil de preparar y con un equilibrio de sabores que combina el ajo, el limón y el toque tostado del tahini. Esta receta rinde para 4 porciones y permite ajustar la intensidad de cada ingrediente según el gusto de cada uno.
Acá te damos a conocer el paso a paso para hacer un delicioso humus, y todas sus variantes.
Si no tenés tahini a mano, se puede preparar en casa. Tostar 1 taza de semillas de sésamo en una sartén a fuego medio, revolviendo todo el tiempo hasta que doren levemente y suelten aroma, sin dejar que se quemen. Dejarlas enfriar y triturarlas en mortero o procesadora potente. Incorporar 2 a 3 cucharadas de aceite neutro (girasol o de oliva suave) de a poco, hasta lograr una pasta suave y cremosa, con una pizca de sal opcional. Se conserva varias semanas en un frasco hermético en la heladera.
En la procesadora, mezclar el tahini con el jugo de limón durante 1 o 2 minutos hasta obtener una crema suave. Sumar el ajo y el comino, y procesar un poco más para integrarlos. Incorporar los garbanzos y la sal, y procesar hasta lograr una mezcla homogénea.
Agregar agua fría o el líquido de cocción de los garbanzos de a poco, mientras se sigue procesando, hasta alcanzar la cremosidad deseada. Sumar el aceite de oliva en un chorro constante, procesando hasta que la superficie quede lisa y brillante.
Probar y ajustar limón, sal o ajo según preferencia; si se busca una textura más suave, se puede sumar un poco más de líquido. Pasar a un bowl, rociar con un hilo de aceite de oliva, espolvorear pimentón y decorar con perejil picado.
Cocinar los garbanzos con una pizca de bicarbonato antes de procesarlos ayuda a ablandar la piel y logra un hummus más sedoso.
Se guarda en un recipiente hermético en la heladera entre 3 y 5 días. Antes de volver a servirlo, puede necesitar un poco de jugo de limón o agua para recuperar su cremosidad.
Va bien con pan pita tostado, zanahoria, pepino, apio, aceitunas y ensaladas frescas. Para beber, marida con agua con gas y limón, un vino blanco liviano o una cerveza artesanal suave.