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El truco definitivo para congelar verduras y que no pierdan el sabor: siempre estarán listas para usar sin ningún esfuerzo

La influencer Paulina Cocina reveló su secreto para guardar vegetales y frutas en el freezer y tenerlos a mano para cuando se los necesite.

Saludables, nutritivas y versátiles, las verduras también tienen una desventaja: si no se utilizan rápido, se echan a perder. Para que esto no suceda, la influencer culinaria Paulina Cocina compartió sus tips para guardarlas en el freezer sin que pierdan el sabor ni las propiedades y queden listas para usar cuando se necesiten.

“Verduras congeladas como las que se venden en el supermercado. Si la semana viene complicada, está bueno para hacer. Y además de tener la comida a mano, se evita el desperdicio”, precisó la cocinera en un video en YouTube con más de 3,1 millones de visualizaciones. Si bien la técnica es similar, puede haber algunas variaciones entre las distintas frutas y verduras. A continuación, una guía para freezar de forma correcta las más usadas en el día a día.

Cómo congelar espinacas, brócoli y chauchas

Habitualmente, las verduras con hojas, si no se comen recién compradas o al día siguiente, se ponen feas. En este caso, tomando como ejemplo las espinacas, el truco para congelarlas correctamente comienza cortando los brotes y dejando solo las hojas. Tras un lavado intenso, colocarlas en una olla vacía sin escurrir, tapar y llevar a fuego mínimo. En este proceso, las hojas de abajo comenzarán a hervirse, pero las superiores se cocinarán al vapor por la caída del agua.

Una vez que la espinaca quede cocida al vapor, se forman bolitas que se guardan en el freezer.

Una vez que tomen un color verde intenso, se sacan de la olla y se escurren bien. Luego, se cortan de la forma que más se prefiera (puede ser picadas, en tiritas, etc) y se forman bolitas para llevar al freezer. Ya congeladas, se pueden guardar en bolsitas o en un tupper. “Guardándola así, dura una semana; vale la pena”, afirma Paulina Cocina.

Si se desea congelar chauchas para ensaladas, el primer paso es separar las puntas, cortarlas en tres y llevarlas a una olla con agua hirviendo por al menos tres minutos. Pasado ese tiempo, retirarlas, colocarlas en un recipiente y, una vez que ya estén tibias, llevarlas al freezer.

El brócoli es otra verdura que puede guardarse congelada. Una vez lavado, dividirlo en “arbolitos” y hervirlos hasta conseguir el verde fluorescente. Para esto, solo se necesitará uno o dos minutos. En cuanto al tallo, pelarlo hasta que solo queda su suave interior -excelente para hacer en sopa o ensalada- y también hervirlo. Con este procedimiento, ambas partes ya quedan aptas para freezar. En el caso de la cebolla o el morrón, el procedimiento es mucho más simple: solo basta con cortar y llevar al freezer, quedando lista para sacar y usar cuando se quiera.

Del brócoli se pueden congelar tanto los "arbolitos" como el tallo, aunque este último debe pelarse hasta llegar a su centro.

Papas congeladas que quedan como las compradas y pasta de ajo para condimentar

Las papas congeladas que habitualmente se compran en supermercados suelen ser una opción ideal para tener un acompañante rápido. Sin embargo, también se pueden hacer en casa, lo que permite ahorrar mucho dinero. El primer paso es lavar y pelar las papas. Luego, cortarlas en bastones del mismo tamaño. Es importante que sean lo más parecidas posible entre sí. Mientras tanto, llenar una olla con agua y vinagre (ayuda a que no se desarmen).

Una vez que está hirviendo, colocar los bastones durante dos minutos. Con las papas ya blanqueadas, retirarlas del agua y acomodarlas en una tabla una al lado de otra para llevarlas al freezer y congelarlas. Luego de este procedimiento, ya se pueden guardar en un tupper o una bolsa. El resultado es una papa congelada similar a la versión comercial que se puede freír en cualquier momento.

Las papas en bastones se guardan en bolsas para freezer y quedan igual a las industriales.

Si se quieren acompañar con un alioli casero, una alternativa es congelar el ajo y tenerlo siempre a mano. Para ello, se debe pelar y colocar en una trituradora con una buena cantidad de aceite (al menos ocho cucharadas). De esta manera, se formará una pasta que se podrá guardar en el freezer. “No se va a poner mal nunca ni se congela por completo por la cantidad de aceite. Yo uso mucho ajo y tenerlo así me salva”, señala la autora de este truco.

Frutillas congeladas para budines o licuados

Según contó Paulina Cocina, esta técnica se puede hacer prácticamente con cualquier fruta, salvo con la banana y los cítricos. En el caso de las frutillas, se debe sacar el tallo y cortarlas a la mitad o en cuadrados. Luego, dividirlas en dos grupos. Una de las partes se guarda para hacer mermelada o preparaciones cocidas como tortas o budines. La otra mitad se procesa hasta que quede la pulpa y se freeza en una bolsa. Si se guarda así para jugos y licuados, no pierde las propiedades.

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