Esta receta, compartida por Paulina Cocina, es mucho más saludable y permite lograr un resultado similar a las tradicionales. El secreto.
A la hora de elegir un acompañante en las comidas, probablemente las papas fritas sean el favorito de la mayoría de los argentinos. Y en medio del “boom” de la alimentación saludable, surgen alternativas para hacerlas sin aceite y lograr un resultado similar. Una de estas recetas fue compartida por la influencer culinaria Paulina Cocina.
“No esperen que diga que son iguales porque las fritas son las más ricas del mundo, pero estas papas sin aceite no tienen tanto que envidiarles a las comunes, además de ser mucho más saludables”, afirmó la famosa cocinera.
Además, aseguró que es una de las recetas de papas que más la sorprendió y que solo basta con un simple truco para llevarla a cabo.
Para llevar adelante esta preparación, serán necesarios los siguientes productos:
“Este truco para hacer papas fritas sin aceite me parece increíble”, aseguró la influencer. Para aplicarlo, se debe seguir este procedimiento:
Para quienes prefieren seguir con la cocción en aceite, existe una receta casera que permite lograr ese crujiente ideal por fuera y una textura suave y esponjosa por dentro. El truco consiste en sumergir las papas previamente en una solución con vinagre, cuyo ácido actuará sobre el almidón y ayudará a modificar la estructura de su fibra superficial.
Para aplicar este “secreto”, el primer paso consiste en colocar las papas cortadas en un recipiente con agua fría y remojarlas entre 15 y 30 minutos, permitiendo eliminar una porción del almidón superficial. Luego, se prepara una nueva solución de agua fría con vinagre: aproximadamente una cucharada de vinagre por cada litro de agua.
Este paso es clave: al colocar las papas y dejarlas remojar entre 15 y 30 minutos, el vinagre acidifica ligeramente la superficie, controla la gelatinización del almidón y ayuda a la formación de una corteza más crocante. Finalmente, se procede a un enjuague ligero y a una primera fritura a 150–160 °C durante 3-4 minutos solo para cocer el interior. Y, tras enfriarlas sobre una rejilla o papel, se vuelven a cocinar en pequeñas tandas a 180-190 °C por entre 2 y 4 minutos hasta dorar y obtener una textura crujiente.