Los expertos hacen hincapié en una serie de procedimientos clave para que la provoleta a la parrilla quede igual de rica que si la degustásemos en un bodegón.
La textura semi dura del queso provolone se produce con leche de vaca, creando una característica corteza blanda y un sabor versátil. Según los expertos, existen 4 trucos clave para que la provoleta a la parrilla quede sabrosísima, igual a la de un bodegón.
Según lo refieren expertos en quesos, uno de los factores interesantes del queso provolone es que su textura semi dura permite cortarse en rebanadas o fundirse, según el plato que deseemos preparar. En el mercado encontramos quesos provolone de varias formas: cilíndrica, cónica, de botella y redonda.
Los 4 trucos para que la provoleta a la parrilla te quede igual de rica a la que te pueden servir en un bodegón son los siguientes:
En relación a la denominación queso provolone hilado, cabe resaltar que el provolone hilado presenta la estructura ideal y requerida para fundirse de manera pareja sin desarmarse ni largar exceso de suero. Los expertos destacan que, si el queso no es hilado, al calor pierde forma, se abre o queda con una textura poco agradable. Por eso, antes de pensar en condimentos o tiempos de cocción, la clave está en leer bien la etiqueta.
Al dejar reposar la provoleta unos minutos en un lugar aireado, se consigue que se forme una leve capa seca tanto en la parte superior como en la inferior. Esto ayuda a que la provoleta conserve mejor su estructura al fundirse y evita que se derrita de manera descontrolada. No hace falta refrigerarla ni exponerla demasiado tiempo, solo permitir que respire antes de entrar en contacto con el calor.
Respecto de pasar la provoleta por harina antes de cocinarla a la parrilla, cabe remarcar que la harina evita que los bordes se abran rápidamente y permite que la provoleta se dore sin perder consistencia. No se debe cubrir como una milanesa, sino apenas cubrirla de manera pareja y retirar el excedente.
Por último, la grasa de animal genera una superficie más amigable en los fierros de la parrilla, que permite que la provoleta se cocine pareja, se dore bien y se pueda dar vuelta sin romperse.