Una receta de tortilla rendidora para el almuerzo, la cena o la vianda del día siguiente, con verduras que se consiguen en cualquier verdulería.
Seis huevos, un par de papas, dos zapallitos, una cebolla, un morrón y un poco de queso alcanzan para esta receta de tortilla que sale en media hora. Es una prima de la española: mantiene la papa, pero suma verdura, color y un relleno más fresco, que con los primeros calores de la primavera se come igual de bien tibio que frío.
Lo que la hace funcionar no es ningún ingrediente raro sino el orden. Cada verdura va por separado a la sartén y con su tiempo: la papa hasta quedar tierna, la cebolla hasta soltar el dulzor, el zapallito apenas lo justo para que no largue agua. Si se cocina todo junto, la tortilla queda húmeda y sin gracia.
El fuego bajo es la clave para que el centro quede cremoso sin quemar la base. Si darla vuelta te genera desconfianza, se puede terminar en horno caliente unos cinco minutos. Y si sobra, mejor: al día siguiente, fría y cortada en cuadraditos, funciona como entrada, como parte de una picada o como vianda.
Con una ensalada de hojas verdes al lado, es una comida completa, barata y sin vueltas.