Con el frío en su pico, tres sopas caseras, económicas y fáciles de hacer con productos bien argentinos de esta época del año.
Con el frío en su pico, tres sopas caseras, económicas y fáciles de hacer con productos bien argentinos de esta época del año.
El invierno pide sopas. No hay mucha vuelta que darle: cuando baja la temperatura, lo que más entra es algo caliente, con cuchara, que caliente el cuerpo y el alma. Y la buena noticia es que no hace falta gastar de más ni salir a buscar ingredientes raros: el invierno argentino nos regala productos de estación que son justamente la base perfecta para una buena sopa. Zapallo, puerro, papa, batata, acelga, lentejas: todo eso está en su mejor momento ahora, rinde un montón y sale barato.
Les traigo tres recetas de sopa que hago seguido en casa. Son simples, se pueden adaptar según lo que tengan en la heladera, y ninguna te va a llevar más de una hora de principio a fin.
Tip general: para que cualquier sopa quede con más cuerpo y sabor, arranquen siempre con un buen sofrito de cebolla, ajo y algo de zanahoria o apio en aceite o manteca, antes de sumar el resto de los ingredientes. Ahí está la base de todo.
El zapallo es de las verduras más nobles del invierno: rinde, es barato y con poco esfuerzo se transforma en una crema espesa y reconfortante.
Ingredientes:
Pelé y corté el zapallo en cubos, junto con la zanahoria. En una olla con un poco de aceite de oliva, hice un sofrito con la cebolla picada y el ajo picado bien fino. Cuando la cebolla quedó transparente, sumé el zapallo y la zanahoria, y dejé que se doraran apenas unos minutos, revolviendo para que tomen sabor.
Después cubrí todo con el caldo de verdura caliente, condimenté con sal y pimienta, y dejé cocinar a fuego medio durante unos 25 minutos, hasta que el zapallo estuvo bien tierno y se deshacía con el tenedor.
Ahí llegó el paso clave: procesé todo con la minipimer directo en la olla, hasta lograr una textura de crema bien lisa. Si queda muy espesa, se le puede agregar un poco más de caldo caliente. Para el final, un toque de nuez moscada y, si tienen ganas de darse un gusto, un chorrito de crema de leche antes de servir. Queda una sopa aterciopelada, dulce y con mucho cuerpo.
Tip: unas semillas de zapallo tostadas por arriba, o unos crutones caseros, le dan una textura que la levanta un montón.
Las lentejas son de las legumbres más rendidoras que hay, y en invierno son un golazo: alimentan, sacian y son bien económicas.
Ingredientes:
Si las lentejas no son de cocción rápida, conviene dejarlas en remojo un rato antes, aunque con las de hoy en día muchas veces no hace falta. En una olla grande, hice un sofrito con la cebolla picada, el puerro cortado en rodajas finas y el ajo picado. Cuando empezó a tomar color, sumé las zanahorias y la papa, todo cortado en cubos chicos para que se cocinen parejo.
Condimenté con pimentón dulce, sal y pimienta, revolví un par de minutos para que las verduras tomen el sabor de las especias, y ahí incorporé las lentejas junto con la hoja de laurel. Cubrí con el caldo, tapé la olla y dejé cocinar a fuego medio durante 30 a 35 minutos, revolviendo de tanto en tanto para que no se peguen en el fondo.
La consistencia final queda a gusto de cada uno: si la quieren más espesa, tipo guiso, dejan que reduzca un poco más destapada sobre el final. Si la prefieren más caldosa, le agregan un poco más de líquido caliente.
Tip: un chorrito de aceite de oliva crudo y unas gotas de limón al servir le dan un contraste que la levanta muchísimo.
Una clásica, de esas que hacían las abuelas, y que en invierno siempre cae bien. Simple, liviana y con productos que están en su mejor momento.
Lavé bien la acelga y la corté en tiras, separando un poco los tallos de las hojas porque los tallos tardan más en cocinarse. Pelé y corté las papas en cubos medianos.
En una olla con aceite, sofreí la cebolla picada junto con el ajo hasta que quedaron transparentes. Sumé los tallos de acelga picados y las papas, y dejé que se doraran unos minutos. Después cubrí con el caldo de verdura caliente, condimenté con sal y pimienta, y dejé cocinar a fuego medio durante unos 15 minutos, hasta que la papa empezó a ablandarse.
Recién ahí agregué las hojas de acelga, que se cocinan mucho más rápido, y dejé unos 8 a 10 minutos más, hasta que todo estuvo tierno. Esta sopa la pueden dejar así, con las verduras enteras, o procesar la mitad para que quede con más cuerpo mientras conserva algo de textura.
Tip: un toque de queso rallado o parmesano por encima al momento de servir le suma un sabor extra que la hace todavía más reconfortante.