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Ollas y sartenes: guía completa para elegir bien, según el material y el uso

Aluminio, acero inoxidable, hierro fundido, antiadherente o cobre: qué mirar antes de comprar olla o sartén y cómo cuidarlos.

¿Cuántas veces compraste una sartén o una olla"linda" y a los tres meses la comida se te pegaba como si fuera cemento?.

El problema casi nunca es la marca ni el diseño: es el material, el grosor y los cuidados que le das después. Antes de la próxima compra, una guía para no errarle.

Los materiales, uno por uno

Aluminio

Liviano, calienta rápido y parejo, por eso lo eligen tantas cocinas profesionales. El aluminio puro reacciona con comidas ácidas —tomate, limón—, así que conviene que venga anodizado: ese tratamiento lo hace más resistente y no altera el sabor.

Acero inoxidable

El clásico que dura toda la vida si se cuida bien. No es antiadherente por naturaleza, pero con un buen fondo —triple o encapsulado, con una capa de aluminio en el medio— la cocción es pareja y funciona bárbaro para salsas, guisos y dorar carne. Va tranquilo al lavavajillas, y las manchas blancas de sarro salen con vinagre y agua caliente. Lo que hay que evitar es el choque térmico: nunca pasar una olla recién sacada del fuego directo al agua fría, porque el metal se puede deformar.

Hierro fundido

La olla de la abuela, la que pesa como un yunque y dura más que uno. Retiene calor como ningún otro material, ideal para cocciones lentas, guisos y estofados. Necesita curado antes del primer uso —una capa fina de aceite y al horno boca abajo, a fuego bajo, una hora aproximada—, lo que crea una superficie natural antiadherente. La regla de oro: nunca dejarlo en remojo, lavarlo con agua caliente y poco detergente, y secarlo enseguida.

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Ollas y sartenes, un mundo de posibilidades.

Ollas y sartenes, un mundo de posibilidades.

Antiadherentes (teflón y similares)

Cómodos, pero con fecha de vencimiento. Uno rayado o quemado deja de cumplir su función y puede ser un problema para la salud. Si tiene más de dos o tres años de uso fuerte, probablemente sea hora de cambiarlo. Nada de utensilios metálicos —madera, silicona o plástico resistente al calor— y lavado con agua tibia y esponja suave, dejando que se enfríe antes de mojarlo.

Cobre

El más caro, el de los chefs de alta cocina, porque responde al cambio de temperatura como ningún otro. Pero exige mantenimiento constante, lavado a mano con productos específicos, y no es para el uso diario de una casa común.

El capítulo aparte: las Essen

De acero quirúrgico, sin recubrimiento antiadherente y con el clásico sistema de venta puerta a puerta. Su sello es la tapa hermética: cocinan con muy poca o nada de agua y aceite, usando el vapor del propio alimento. El cuidado es similar al del acero inoxidable común, aunque hay una curva de aprendizaje al principio —la clave está en precalentar bien antes de agregar la comida—. La inversión inicial es fuerte, pero la garantía es de por vida: acá el negocio no es venderte una sartén nueva cada dos años, sino que te dure para siempre.

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Consejos a la hora de comprar ollas y sartenes

Consejos a la hora de comprar ollas y sartenes

Qué mirar antes de comprar

  • El peso: una sartén súper liviana, "de juguete", suele tener un fondo fino que se deforma con el calor. Hay que sentir el peso y verificar que la base sea gruesa.
  • El mango: bien remachado o soldado, nunca atornillado con un tornillito que se afloja al mes. Si es de plástico, chequear hasta qué temperatura resiste, sobre todo si se piensa usar al horno.
  • La base: apoyarla en una mesada y verificar que sea perfectamente plana. Si se balancea, no va a calentar parejo y con el tiempo se va a deformar más.

Señales de que no es por acá

Un precio mucho más bajo que el resto en el mismo material suele significar que ahorraron en el grosor del metal. Si es antiadherente y no aclaran qué recubrimiento tiene, desconfiar: las marcas serias hoy lo especifican en el envase. Una tapa floja es señal de que el resto de la fabricación tampoco fue prolija. Y un detalle que casi nadie mira: el asa lateral de las ollas grandes tiene que estar firme, porque ahí también se hace fuerza para levantarlas llenas.

Cómo conservarlas

Al apilar ollas o sartenes, conviene poner un repasador, papel o fieltro entre una y otra: el roce metal contra metal es lo que más rayas y golpes genera, sobre todo en antiadherentes. Los mangos de madera necesitan un toque de aceite de tanto en tanto para no resecarse ni agrietarse. Y guardarlas secas siempre: la humedad atrapada es la que arranca el óxido en las de hierro y las manchas en el acero.

Un consejo que cambia todo

Nunca fuego alto con antiadherentes: acorta la vida útil y libera compuestos que no conviene respirar. Fuego medio, siempre. Y tanto para el hierro fundido como para el acero inoxidable, conviene dejarlos precalentar antes de poner el aceite: eso evita que se pegue la comida.

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