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“Estoy muy agradecido porque me han tratado de maravillas, me han bancado siempre, en las buenas y en las malas. Todo ese respaldo me hizo resolver las cosas de la mejor manera y eso es impagable. El agradecido soy yo”. Así, a corazón abierto y con lágrimas en los ojos, Leandro Atilio Romagnoli, el último gran ídolo de San Lorenzo, le habló a la multitud que copó buena parte del Nuevo Gasómetro para darle el último “adiós a un cuervo”, como se tituló la celebración.
“Se va el jugador, queda el hombre, nace la leyenda”, había dicho antes el conductor del evento, Rodolfo Barilli, confeso hincha del Ciclón. “Se va nuestro último gran enganche”, asegura conmovido Hugo Silva, presi del Maronese neuquino y fana de San Lorenzo.
Romagnoli entró junto con sus hijas y recibió una ovación maravillosa, emocionante, momento que se estiró y profundizó el clima con otro video, protagonizado por su padre. Al calor de la tarde y del afecto los jugadores, se prodigaron por el espectáculo con goles, el mejor regalo que tiene el fútbol. Bergessio dos veces, Piatti, el Beto Acosta, Romeo, Kalinski. Y el Pipi.
De penal, una vez; con un golazo, más tarde. El primer tiempo terminó con cuatro goles por lado. Después del entretiempo, en el que hubo un show musical, y ya con el modelo Iván de Pineda y el actor Gastón Soffritti en cancha (ambos fanas del Cuervo), siguieron los goles y las sorpresas. La mayor, sin dudas, fue el ingreso del papá del Pipi, Atilio Romagnoli.
Otra vez Piatti, Ortigoza de penal, otra vez Romeo, Soffritti. El conteo terminó 8 a 7 para el equipo de Romagnoli, al que le esperaban dos obsequios finales: Vicentico (líder de Los Fabulosos Cadillacs, también hincha) le dedicó en vivo “Solo un momento”, y en las pantallas gigante exhibieron un último video, protagonizado por todos los integrantes de su familia. “Muchas gracias por haber venido”, dijo el ídolo y por último dio la vuelta olímpica con sus hijas. Se retiró un campeón.
Su última visita al Valle y la lesión
El Pipi estuvo en el Valle por última vez en diciembre del 2015, cuando vino a un evento para exhibir la Copa Libertadores 2014.
El recuerdo triste: aquella grave lesión en la rodilla que sufrió en un torneo amistoso en 2002, en un partido ante Racing de Avellaneda.