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Desde su debut en 1996, Kobe Bryant deslumbró en la NBA. Su talento llamaba la atención dentro de la cancha y hacía recordar a Michael Jordan. Fuera de las pistas, una vida ordenada, con una familia en crecimiento era otro aspecto que lo destacaba.
Mientras acumulaba títulos y galardones con Los Ángeles Lakers, en 2003 una denuncia por agresión sexual lo llevó tras las rejas en Eagle (Colorado) y cambió todo. Pocas horas después recuperó su libertad tras depositar 25 mil dólares pero empezó el litigio judicial.
Katelyn Faber, una empleada de un hotel de ese estado, denunció al jugador de haber abusado de ella durante la recorrida por las instalaciones del Lodge & Spa, donde él se recuperaba de una operación en su rodilla.
Bryant llegó al pueblo, de uno 7000 habitantes, para recuperarse de la intervención quirúrgica y según el relato de la joven, de entonces 19 años, la invitó a su habitación y allí se besaron. Hasta allí coinciden ambas versiones.
Luego, la mujer declaró a la Policía que el basquetbolista la agarró del cuello y abusó sexualmente de ella. “Le pedí que me dejara en paz y sé que me escuchaba porque cada vez que le decía que parase, me apretaba más fuerte”, detalló.
Faber presentó cargos. Bryant negó el hecho, pero cuando la Policía confirmó que su ADN fue hallado en el interior de la joven, admitió que tuvieron relaciones sexuales pero que el pensaba que eran consensuadas.
Finalmente, la joven se negó a testificar y la causa concluyó en marzo de 2005, cuando ambas partes llegaron a un acuerdo confidencial, con una compensación económica que como máximo alcanzó los dos millones y medio de dólares, de acuerdo a lo que establece la ley de Colorado.
“Creí que los dos estábamos de acuerdo, ahora entiendo que ella no quería que aquello pasara y que no lo ve como yo. Tras meses de escuchar a su abogado y su testimonio, entiendo cómo le ha afectado”, dijo Bryant tras el caso.
Para la estrella de la NBA la marca por el escándalo se trasladó no solo a la pérdida de anunciantes sino a una fuerte crisis matrimonial con su esposa Vanessa, a quien conoció a los 17 años, se casó a los 23 y tuvo tres hijas: Natalia Diamond, Gianna Maria y Bianka Bella.
Vanessa acompañó a Bryant en el proceso pero la reconciliación no fue fácil para el ex basquetbolistas, que muchas reconoció su culpabilidad en el hecho. En 2011, nuevamente la pareja se distancia cuando ella pidió el divorcio por diferencias irreconciables, pero en 2013 suspendieron este pedido y desde entonces se mantiene juntos. En ambos casos, la estrella admitió que era como cualquier ser humano que debe trabajar para conquistar a su pareja todos los días.
Bryant debutó en la NBA con el número 8, ante la imposibilidad de usar el 33 que lucía en el instituto Lower Marion. Ese dorsal fue retirado en los Lakers en homenaje a Karim Abdul – Jabbar.
No hay una explicación oficial de por qué eligió ese dígito, se cree que es la suma de 143, número que utilizó en el campus Adidas ABCD. Pero también se especula que fue en honor a Mike D'Antoni, uno de sus ídolos en Italia, donde vivió parte de su infancia.
Tras el escándalo judicial, Kobe decidió dejar el 8 y usar el 24 desde la temporada 2006/07. Según explicaron desde su entorno necesitaba cambiar su imagen, empezar de cero y eso implicaba el cambio de dorsal.
¿Por qué el 24? El jugador nunca lo explicó pero se especula que lo hizo como una continuidad del legado de Jordan. Calificado muchas veces el sucesor, el 24 es el siguiente al 23. Bryant si señaló que necesitaba un giro para crecer. "El físico ya no era el de antes, pero el grado de madurez era mayor. Matrimonio, niños... La perspectiva era otra, ahora desde el punto de vista de uno de los más veteranos de la plantilla. Las cosas eran distintas", sostuvo.
Ambas camisetas fueron retiradas en su honor. En los Lakers logró cinco títulos y sumó más de 32 mil puntos en la NBA, siendo hasta hoy el cuarto máximo anotador de la historia de la liga.