Desde el Instituto de Seguridad Social de Neuquén (ISSN) aclararon que la autorización de medicamentos oncológicos para la enfermera jubilada Marcela Díaz no fue producto de la presión de una carta documento sino que llegó el mismo día en que la afiliada se asesoró con un abogado para redactar esta misiva. "No necesitamos ningún abogado conmovido para autorizar o denegar una medicación", aclararon.
La secretaria general del ISSN, Anahí Busarello, detalló que el día 5 de marzo notificaron a la afiliada de que los medicamentos que su oncólogo le había recetado habían sido aprobados por el comité técnico científico de la obra social. El lunes 8, Díaz pudo acceder a su medicación a través del área de Farmacia del ISSN y, el pasado martes 9, la mujer pudo aplicarse la primera dosis de ese fármaco. Fue justo ese día cuando la carta documento llegó a las oficinas de la obra social, por lo que la funcionaria descartó que haya existido alguna presión para autorizar la compra del producto.
"Nosotros no respondemos a la presión de ninguna carta documento, sólo respondemos a sentencias", dijo Busarello y aclaró que la carta documento había sido fechada el día 5 de marzo, el mismo día en que llegó la noticia de que el comité había autorizado la compra del insumo. Aunque la misiva exigía la autorización de la compra, la decisión final del comité no recibió la influencia de este mensaje.
Busarello aclaró que el comité técnico científico del ISSN trabaja en permanente comunicación con los médicos prescriptores. Es decir, cuando llega un pedido de autorización de un medicamento, los integrantes del comité evacúan sus dudas con los profesionales que redactaron las recetas y en diálogo con ellos se decide la autorización o la negación de la compra de fármacos o la práctica de distintos tratamientos.
En febrero, y por dificultades técnicas del comité, se generó un retraso en la autorización de este tratamiento oncológico. Por eso, el día 4, Marcela Díaz recurrió a los medios de comunicación para exigir una respuesta por parte de la obra social provincial. El día 5, justo cuando fue notificada de la autorización por parte del ISSN, un abogado se ofreció a redactar por ella una carta documento. Sin embargo, la carta llegó a las oficinas del Instituto una vez que la afiliada ya se había aplicado la primera dosis de la medicina autorizada.
Desde el ISSN aseguraron que el abogado nunca se comunicó por teléfono ni se acercó a las oficinas para iniciar las primeras gestiones y conseguir así la autorización, como suele ocurrir en este tipo de casos. En cambio, envió una carta documento que llegó incluso después de la autorización por parte del comité, por lo que negó que el patrocinio gratuito del letrado haya influido en la decisión de aprobar la compra de estos fármacos.