Por Lucas Benjamin
Buenos Aires > Miguel Crozzoli, el ascendente saxofonista cipoleño, acaba de estrenar en Capital Federal su nueva formación de Jazz “Miguel Crozzoli Cuarteto” conformada por Francisco Slepoy en guitarra, Fernando Toyos en contrabajo y Francisco Cossavella en batería, y a través de la cual el músico dio a luz a un original espectáculo que consta de tres movimientos llamados “Amor, Conocimiento y Libertad”.
En escena, el conjunto desarrolla un set de temas a merced del momento con una fuerte carga de improvisación, estrechamente vinculada al contexto en el cual se presenta la obra.
Bajo la premisa fundamental de que "el pensamiento cambia sustancialmente las cosas", la formación liderada por el rionegrino logra niveles muy sensibles de interpretación, donde lo instrumental y lo sonoro van fluctuando de acuerdo a los ánimos de sus intérpretes.
La primera presentación del show fue el primero de junio y las funciones se extenderán hasta el mes de noviembre, momento en el que el instrumentista grabará su segundo trabajo de estudio.
La obra consta de tres movimientos muy marcados, ¿Cómo se da esa elección?
Tiene que ver con la percepción de la vida y de las personas, de un medio al que le hace falta exteriorizar un poco más y por eso me interesó el amor y el conocimiento, porque si aprendemos a identificarlos como aspectos fundamentales de la vida del hombre, va a ser mucho más fácil llegar a libertad. A partir eso elegí estas tres percepciones de la vida para modificar sustancialmente el objeto de composición de los temas que acompañan a esta suite que estamos presentando con mi cuarteto. También forma parte de un acompañamiento de un proceso de aprendizaje con otros músicos amigos dentro del escenario y fuera de éste.
Pones en juego subjetividades muy íntimas al momento de darle forma a las temáticas, ¿De qué manera lograste involucrar en la obra al resto de la formación?
Cuando llevo adelante un proyecto, lo hago pensando en quienes son los que me van a acompañar cuando haya que salir a escena. Sin ellos esta música sería otra cosa. Nos conocemos entre todos hace un tiempo, grabamos un disco en febrero para el cuarteto de Francisco Slepoy, que es el guitarrista de mi formación. Conocernos hace que nos podamos arriesgar cada vez un poco más en la música que hacemos y son riesgos que nos conectan cada vez más con nuestras emociones y hace que lo que se vea en escena sea muy original. Nos despierta mucha emoción y nos motiva para seguir creciendo.
En el mes de noviembre vas a estar grabando tu segundo disco, ¿En qué momento de tu carrera te encuentra?
Estoy en un momento de mucho esfuerzo pero sobre todo de muchísimas ganas de hacer cosas. Con muchas energías encaradas a poder desarrollar un sentido de vida en la música. Nos estamos esforzando mucho con toda la formación y con otros músicos con los que siempre estamos conectados e incluso con gente de otros estilos.
Es el período de mayor descubrimiento personal el que me toca enfrentar ahora. Creo que estoy viviendo cosas muy hermosas pero que tienen su lado angustiante. El conocimiento es un proceso de mucho esfuerzo que requiere de mucha energía y eso es lo que a veces nos pone en jaque, pero cuando logramos subir ese escalón que tiene con ver con conocerse más uno mismo, lo que logremos siempre va a ser hermoso.
Hace ocho años que desembarcaste con tu música en un circuito muy cerrado como es el del Jazz en Capital Federal, ¿Cuál crees que podría ser la clave para generar una apertura hacia otros sectores?
Me parece que lo más importante es nunca dejar de lado que la música se transmite por la emoción, que se crea en el ida y vuelta entre el que está tocando y el que está recibiendo esa música.
Llegar a una mayor cantidad de público tiene que ver con poder conectarse y poder hacer que la música que esta sucediendo por estos lugares se haga visible y que los grandes artistas que existen tengan un espacio para difundir esa música. Creo que tiene que ver también con la falta de información que la gente sufre y donde los mismos artistas también lo sufren, porque es un mensaje que está destinado a toda la sociedad y que termina no llegando a destino porque justamente no esta el medio.
Dentro del contexto que recién describías, son cada vez más comunes las experiencias autogestivas entre los artistas, ¿Por qué crees que se da esa situación?
Hay cada vez mas músicos autogestionados porque la gente que tiene una voz no la va a callar, la gente que tiene algo para decir lo va a seguir diciendo y es valorable poder hacerlo a pesar de todas las situaciones que nos podemos encontrar y que tienen que ver con el costo para llevar adelante una obra.
A pesar de todo esto, que es tan difícil, lo podemos seguir haciendo y lo que ganamos es la pura libertad, donde el error no se contempla porque uno está convencido de lo que hace, porque hay una construcción. No hay nadie que te diga que está bien o que está mal lo que estas haciendo.
Más sobre Miguel Crozzo li: http://www.myspace.com/miguelcrozzoli