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Kaavan es el nombre del elefante que tras 36 años de vida encadenado en un zoológico de Pakistán se prepara para ser liberado. La libertad para el gigante animal llega luego de una intensa campaña internacional y trascendió que será enviado a un santuario de Camboya, donde esperan que se recupere de una depresión y de otros problemas mentales después de haber pasado décadas en cautiverio.
A sus 37 años, el paquidermo grisáceo será trasladado al CambodiaWildlife Sanctuary a finales de este mes en una compleja operación que implica un vuelo de siete horas desde Islamabad a Phnom Penh y que llevará a cabo la organización por los derechos de los animales Four Paws International.
Según informaron fuentes oficiales, todos los animales del zoológico de Pakistán están siendo trasladados a otros lugares gracias a años de campañas de activistas, entre ellos la cantante estadounidense Cher. Esa presión culminó en mayo con la orden del Tribunal Superior de Islamabad de clausurar el zoológico por sus malas condiciones, liberar al elefante y enviarlo a un refugio.
Las condiciones de vida de los animales en ese zoológico eran paupérrimas. Se supo que en los últimos años al menos 500 animales han fallecido por la falta de cuidados médicos. Por el accionar de los activistas, Kaavan no correrá la misma suerte, pero sí se sabe que se encuentra en muy mal estado. El animal está deprimido tras 36 años encerrado en un pequeño recinto, la mayoría de ellos encadenado, y donde se encuentra además en soledad desde la muerte de su compañera Saheli en 2012.
Kaavan mueve la cabeza y la trompa de lado a lado continuamente, un síntoma de estrés. “Es una perturbación mental cuando pasas encadenado 30 años”, dijo Amir Khalil, el jefe del equipo de Four Paws International que se ocupa del traslado del elefante. Cuando Khalil llegó en agosto a Islamabad se encontró a un elefante agresivo, al que no se podía acercar. Un día, aburrido, comenzó a cantar “My way” de Sinatra, algo que parecía relajar al animal.
"Noté que necesitaba una conexión. Nadie se ha preocupado por él en muchos años", afirma el veterinario austriaco de origen egipcio, con 27 años de experiencia, que ha evacuado a animales de zonas en conflicto en Siria, Irak o Gaza. Ahora Khalil le canta todos los días canciones de Sinatra o las pone en el teléfono mientras lo alimenta o le hace moverse para que se ejercite.
Otro problema al que deben enfrentarse es el sobrepeso del paquidermo después de que en el zoológico lo alimentaran con 200 kilos de caña de azúcar diario, además de otras comidas, por lo que lo han puesto en estricta dieta.
Ahora el equipo de Four Paws se centra ahora en entrenar al elefante para que se acostumbre al contenedor en el que viajará en un vuelo privado a Camboya. "Uno de los retos es evitar que el elefante se mueva dentro del avión, algo que no alegraría al piloto", dice Ingo Schmidinger, entrenador del elefante.
Durante el entrenamiento, Schmidinger hace que el animal se meta en el contenedor atrayéndolo con comida y una vez dentro le da más alimentos para que se acostumbre a la estrecha jaula. El destino del deprimido Kaavan lleva años en el aire. En 2016, el Parlamento paquistaní recomendó que el elefante, un regalo oficial del Gobierno de Sri Lanka en 1985, fuese liberado en un santuario dado su mal estado, unas buenas intenciones que quedaron en nada.