"Se encontraron tres supuestas bóvedas: una llena de escombros, que parecía haber sido la última que se construyó, y otras dos vacías. Estaban bien ocultas debajo de una alfombra en el altar y pudieron haber servido para ocultar dinero. Se llegó a ellas gracias a los perros rastreadores que se detuvieron a olfatear insistentemente como si hubiese dinero escondido. Cuando se les preguntó a las monjas para qué era, dijeron que eran criptas para enterrar a la hermana mayor del convento (que tiene 94 años) cuando muriera", dijo a La Nación una fuente judicial.
Además, se encontró un grabador de video digital (DVR) cuyo contenido será analizado en las próximas horas también fue secuestrado.