El actor fue parte del programa "La mañana con Moria" e hizo revelaciones sobre el futuro de su hija fruto de su relación con la China Suárez.
Benjamín Vicuña fue el invitado que tuvo el programa "La mañana con Moria", de Moria Casan en la pantalla de El Trece, y se brindó a la ex vedette a una entrevista done dejó varias confesiones al mostrarse suelto en la charla. Una de las revelaciones tuvo que ver con su hija Magnolia, fruto de su relación con la China Suárez.
Todo llegó ante una pregunta de la conductora del ciclo. “Estuve leyendo algo de Magnolia, que vende en el garage de la casa pulseritas. Me muero. ¿Cuántos años tiene Magnolia?”, contó Moria.
“Tiene 7, va a cumplir 8 el 7 de febrero. Está hermosa, está disfrutando la playa”, contó el actor ante la pregunta y sumó sobre el futuro de la niña: “Creo que va a ir detrás de tus pasos porque también le gusta bailar, le gusta actuar. Y ahora le gusta también el negocio”.
Mientras navegaba por las redes sociales, la China Suárez revisaba se topó con un meme que la descolocó: se trataba de una imagen comparativa suya, sin maquillaje y de manera casual, enfrentada a otra totalmente producida, acompañada por la frase “El 31 a las 5 de la tarde / El 31 a las 9 de la noche”. Lejos de tomarlo con humor, lo sintió como un ataque directo y decidió reaccionar.
Visiblemente molesta, la actriz respondió desde sus propias redes con un fuerte descargo que sorprendió a sus seguidores. “Cuando pagan para hundirte pero todo te chupa un huev… Feliz año para todos y todas. Sean felices y reciban lo mejor. Me veo hermosa en todas mis versiones, ni lo intenten”, escribió.
El detalle que terminó de encender la polémica fue la elección musical del posteo: Bad Bitch, de Wanda Nara. Para muchos usuarios, no se trató de una casualidad. En redes sociales, el gesto fue interpretado como un palito directo hacia la conductora de MasterChef Celebrity, a quien desde hace tiempo se acusa de utilizar bots para hostigarla y generar hate digital.
El estallido, sin embargo, duró poco. La China Suárez terminó eliminando la historia a los pocos minutos de haberla publicado. El mensaje desapareció, pero dejó instalada una lectura inevitable sobre el destinatario del enojo.