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La Sole, que cumple 43 años, eligió su pueblo natal para radicarse junto a su esposo y las hijas de ambos. Allí también vive el resto de su familia.
Desde muy temprana edad, mientras cantaba y revoleaba el poncho en los escenarios, Soledad Pastorutti se ganó un lugar en el corazón de los amantes del folklore y de la música en general. Pero la popularidad que cosechó gracias a su voz no la hizo dejar su Arequito natal, donde vive en una impactante casaquinta junto a su familia.
Fiel a sus orígenes, la cantante vive junto a su esposo Jeremías Audoglio y sus hijas Antonia y Regina en el pueblo pequeño y tranquilo de Santa Fe. Es allí donde tiene establecida su morada desde el 12 de octubre de 1980, fecha del nacimiento de la artista que cumple 43 años.
Apegada al pago chico, lejos del bullicio y la locura de las grandes ciudades, La Sole echó raíces en el "pago chico", su pueblo natal. Allí, la cantante y compositora vive junto a su familia en una casaquinta con un frondoso parque, rodeada de naturaleza y animales.
Sólo 380 kilómetros separan a Arequito de la Ciudad de Buenos Aires, el lugar donde La Sole trabaja en televisión o realiza distintas producciones audiovisuales. Esa y la proximidad con su familia hicieron que la cantante y su pareja de toda la vida hayan decidido criar a sus hijas en un ambiente mucho más tranquilo y menos urbanizado.
La propiedad de “La Sole” se encuentra ubicada en las afueras de Arequito. Como el predio donde vive “La Gringa” es muy amplio, también tienen casas allí varios de sus familiares. Así Soledad disfruta de la compañía de sus padres, Griselda y Omar Pastorutti.
“Viví casi dos años en Buenos Aires en la semana y los fines de semana volvía al pueblo, como los estudiantes. Nos casamos sin tener nuestra casa terminada y, al principio, vivimos en la casa de mis viejos y la libertad y la vida de pareja la teníamos más en Buenos Aires”, explicó la cantante sobre la decisión de radicarse en su pago chico junto con su familia.
El resto de su familia también reside por esa zona. “La Sole” tiene cerca a su abuela Valeria y a su hermana Natalia Pastorutti, quien vive junto a su esposo Andrés y sus hijos Pascual y Salvador.
Tras haberse casado, allá por 2007, la cantante y su pareja estaban sumergidos en una vorágine de viajar para trabajar. De Santa Fe a Buenos Aires y viceversa. En ese entonces comenzó la construcción de su residencia actual.
Poco a poco la obra fue terminándose. Y una vez lista, la familia se mudó y comenzó a disfrutar del verde, de la pileta y de la tranquilidad del pago chico, de su lugar en el mundo.
Dadas las comodidades de la casa, los ambientes y espacios verdes amplios, Soledad pasó con comodidad los momentos de confinamiento a raíz de la pandemia de coronavirus. La artista pudo aprovechar toda la tranquilidad del entorno, compuso canciones, realizó transmisiones en vivo y tomó clases de piano y canto.
Meses atrás, durante una entrevista televisiva, fue Natalia que reveló que viven en contacto con la naturaleza, junto a muchos animales, algunos domésticos y otros propios del campo como caballos, cabras y gansos. De esa forma, las hermanas Pastorutti pueden repetir esa sana costumbre de antaño: criar en Arequito a sus hijos como sus padres lo hicieron con ellas.
Hoy, a sus 43 años, La Sole combina en su casa tanto la vida profesional como la familiar. Puede preparar sus shows, producir sus discos -Natural es el más reciente- o alistarse para participar de programas como La Voz Argentina. Al mismo tiempo, si así lo desea, puede disfrutar de su tiempo libre sin salir del lugar que la vio nacer.