El empresario falleció este viernes tras una larga lucha contra el cancer.
El histórico mánager de modelos, Leandro Rud, murió este viernes a los 51 años a raíz de un cáncer que le habían detectado en 2021. Estaba internado en el Sanatorio Finochietto.
El empresario llevaba varios días en el centro médico privado con motivo de un tumor maligno en las glándulas salivales, el cual ya le había hecho metástasis en los huesos. Si bien en 2014 se le detectó por primera vez su enfermedad, recién en 2021 descubrieron cuál era específicamente su cuadro.
Por este cáncer en sus glándulas salivales, Leandro Rud no tenía la posibilidad de consumir alimentos por sus propios medios, sino que tenía que ingerirlos vía sonda, tal como mostró en sus redes sociales hace algunas semanas. Luego, él mismo se encargó de enviar un mensaje de concientización sobre los chequeos médicos, para más tarde revelar que tenía cáncer en estadio 4, es decir la fase más avanzada.
En 2014,
Rud decidió cerrar su agencia de modelos, la cual había fundado él mismo en 1996 y lo llevó a trabajar junto a Jésica Cirio, Pamela David y Rocío Marengo, para enfocarse de lleno en el tratamiento de su cáncer. Por eso, optó por trabajar en la televisión desde entonces y tuvo pasos por C5N y Canal 9.
Rud había fundado esa agencia en 1996 y la convirtió en una de las más reconocidas del país. Bajo su dirección representó a figuras como Jésica Cirio, Pamela David y Rocío Marengo. En 2014, antes del diagnóstico de cáncer, ya había comenzado a sentir el peso de los ataques de pánico y el estrés, y decidió cerrarla para priorizar su bienestar.
Tras alejarse del mundo empresarial, encontró en la televisión un nuevo espacio. Leandro Rud condujo La Noche, primero en C5N y luego en Canal 9, donde no solo abordó temas de interés general sino que también compartió abiertamente su experiencia con la enfermedad. Desde la pantalla, sus palabras llegaron a quienes atravesaban situaciones similares.
Para enfrentar el cáncer, Rud adoptó cambios profundos en su rutina. La natación en aguas frías se convirtió en una práctica central: estaba convencido de que contribuía a frenar la metástasis y mejorar su bienestar general. También priorizó el entorno humano que lo rodeaba, alejándose de vínculos que consideraba tóxicos y acercándose a quienes le aportaban energía positiva. Ese criterio, decía, fue tan parte de su tratamiento como cualquier indicación médica. Su red de apoyo más cercana incluyó a su madre, su hermana, sus amigos y sus médicos: Ramiro Heredia, Nicolás González y Daniel Campos. Y también sus seis perros, todos rescatados de la calle, que lo esperaron en un refugio durante los meses en que no tuvo fuerzas para cuidarlos como hubiera querido.
En mayo de este año, el empresario había mostrado las secuelas físicas que le dejó la enfermedad y contó en detalle el proceso que atravesó desde los primeros síntomas con un mensaje claro: “Fueron días muy difíciles. Luchala, que la vida vale la pena”.
Lejos de buscar lástima, decidió utilizar su historia para dar ánimo a quienes hoy luchan contra el cáncer o atraviesan enfermedades graves. “Mucha gente me escribió oculta, contándome de sus casos y familia”, escribió en su posteo. “Les cuento que pasé tres veces por cáncer 4 y trato de levantarme todos los días, correr, caminar y nadar. Mis perros callejeros me ayudan mucho. También les digo que mientras uno pueda caminar y estar consciente hay que lucharla. Por mi experiencia, hay enfermedades peores, como el ELA o el ACV, donde uno pierde la movilidad y a veces la conciencia”.