Las calificaciones cinematográficas (Apta para todo público, +13, +16, etc.) ahora estarán a cargo exclusivamente del INCAA.
Tras más de 40 años de vigencia, el sistema de calificación cinematográfica en la Argentina (ATP) sufrió una transformación clave. Con la reglamentación de la Ley 23.052 mediante el Decreto 50/2026, el Gobierno nacional dejó sin efecto el esquema establecido en 1984, eliminó la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas y redefinió el rol del INCAA, que asumirá en forma exclusiva la clasificación de las películas y homologará automáticamente las categorías internacionales para acelerar los estrenos.
La medida busca "adecuar los criterios a las transformaciones culturales y tecnológicas" y agilizar los procesos administrativos que, según los considerandos de la norma, generaban demoras innecesarias.
Hasta hoy, la calificación de aptitud de un filme (ATP, +13, +16, +18) requería un dictamen obligatorio de una comisión colegiada. Con el nuevo régimen, esa responsabilidad recaerá exclusivamente en el INCAA, que asumirá la competencia técnica para definir las categorías orientativas para el público.
El decreto argumenta que la Comisión Asesora "no ha demostrado la eficiencia necesaria" y que su estructura rígida dificultaba la dinámica del sector audiovisual. A partir de ahora, el Estado mantendrá un rol "orientativo", reafirmando que la responsabilidad primaria sobre el consumo de contenidos por parte de menores recae en los padres o tutores.
Una de las novedades más relevantes es el reconocimiento de las calificaciones extranjeras. Dado que el 65% de los estrenos en Argentina provienen de Estados Unidos, el Ejecutivo consideró un "uso innecesario de recursos" volver a calificar películas que ya fueron evaluadas por organismos internacionales estandarizados (como la MPAA).
Por ello, se admitirá la validez de las calificaciones de origen, las cuales serán homologadas automáticamente a las categorías locales. No obstante, el INCAA se reserva la facultad de modificarlas de oficio si existieran "razones de orden público".
La nueva normativa entrará en vigencia dentro de 60 días corridos.
En las películas, ATP significa “Apta para Todo Público” y sirve para indicar que el contenido puede ser visto por personas de cualquier edad, incluidos niños y niñas, sin restricciones.
Esta calificación se usaba para:
En la práctica, el ATP funcionaba como una guía de consumo cultural, especialmente para padres y tutores, y también influía en la programación de los cines, ya que las películas con esta categoría solían tener mayor alcance de público y horarios más amplios.