La actriz y conductora sorprendió al contar una anécdota inédita sobre lo que hizo para poder salvar a su pareja.
Flor Peña sorprendió recientemente a sus seguidores al compartir una anécdota personal y bastante peculiar. Durante su aparición en el programa de streaming Nadie Dice Nada de Luzu TV, la actriz reveló un secreto que guardaba desde hace años: un tatuaje con el nombre de una ex pareja que se hizo en un intento desesperado por salvar su relación.
La historia se remonta a 2011, cuando Peña y el músico Mariano Otero llevaban siete años de matrimonio. Juntos tenían dos hijos, Juan y Tomás, y parecían ser una pareja consolidada. Sin embargo, las cosas no iban bien, y la relación comenzó a mostrar signos de desgaste. En un esfuerzo por salvar su matrimonio, Florencia tomó una decisión drástica y, según sus propias palabras, irracional. “Como manotazo ahogado para que él no me abandonara me hice un ‘Mariano’ arriba del culo. Grande así, de este tamaño”, confesó en el programa, dejando a los conductores Nicolás Ochiatto y Nacho Elizalde visiblemente sorprendidos.
Flor Peña explicó que su relación con Otero estaba atravesando una crisis y que, en su desesperación, creyó que tatuarse el nombre de su pareja podría ayudar a recuperar la estabilidad perdida. “No estábamos bien, yo me había mandado algunas cagadas y lo pensé que para recuperarlo”, admitió. Sin embargo, este intento no resultó como esperaba, y la pareja terminó separándose en 2012.
Tras la ruptura, que fue bastante polémica, cada uno siguió su camino. Florencia Peña, por su parte, encontró nuevamente el amor con Ramiro Ponce de León. La pareja lleva alrededor de 10 años juntos y tienen dos hijos. A finales de 2023, consolidaron su relación con un casamiento. A lo largo de su relación, han sido transparentes sobre su práctica del poliamor, desmintiendo rumores de infidelidad y reafirmando su compromiso de mantener una relación abierta y honesta.
El tatuaje que Flor Peña se hizo para intentar salvar su matrimonio con Otero no solo fue una experiencia dolorosa en términos emocionales, sino también físicamente. “Yo fui de ignorante y creí morir porque era en el hueso. No estaba bien de la cabeza”, recordó entre risas. Después de la separación, decidió que era momento de dejar atrás esa etapa de su vida y optó por modificar el tatuaje. “Fui a esos lugares que te sacan el tatuaje, que duele más que hacértelo, me saqué el ‘no’ y me hice un firulete. Ahora tengo un ‘María’ gigante”, explicó, revelando que transformó el nombre en algo que le hiciera más sentido personal.
Actualmente, Florencia disfruta de su vida con Ramiro Ponce de León, con quien ha creado una familia y una dinámica basada en la honestidad y la comunicación abierta. Han desafiado las convenciones tradicionales del matrimonio y han encontrado una forma de vida que les funciona, demostrando que las relaciones pueden evolucionar y adaptarse a las necesidades y deseos de quienes las componen.