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Los 39 inmigrantes ilegales eran ciudadanos chinos y murieron congelados en un contenedor refrigerado. “Ocho son mujeres y 31 son hombres”, dijo la policía de Essex. El largo proceso de identificarlos y avisar a su familias se ha iniciado, en una compleja investigación.
Ayer, en un discreto dock del puerto de Tilbury comenzó la digna retirada de los cuerpos del container lejos de las cámaras y mientras los forenses trabajan en la identificación. Al salir hacia el dock, la Policía saludó el paso del camión con los muertos en su interior con la venia y su casco en la mano en señal de respeto. “Esta es una substancial operación y, a esta altura, no podemos estimar cuán largo va a ser este procedimiento”, dijo la policía de Essex.
Morir congelado es un proceso atroz y lento, con progresiva hipotermia, que implica que el hígado y los riñones no funcionen. La temperatura del cuerpo es de 37 grados. La hipotermia a un grado bajo cero tarda diez minutos en establecerse en el cuerpo humano. Los órganos comienzan a fallar uno por uno, hasta la muerte. La refrigeración de un contenedor puede llegar a 25 grados bajo cero.
La Agencia Nacional del Crimen británica trata de reconstruir cómo fue el camino que los llevó a este contenedor, que salió del puerto belga de Zeebrugge y llegó a Purfleet, que habitualmente está menos controlado porque recibe especialmente contenedores.