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Neuquén.- Un hombre ahorcado en una celda del calabozo de la Comisaría 18 se convirtió en un dolor de cabeza para la propia Policía, a pesar de que la autopsia confirmó el suicidio, ya que los vecinos y familiares de la víctima aseguran que lo mataron.
Fue así que la noche del martes realizaron pintadas en contra del personal de la siempre complicada Comisaría 18 y luego devino una serie de incidentes donde arrojaron piedras con los móviles y varias molotov contra la sede ubicada en el barrio Gran Neuquén.
A esto se sumó la indignación de la familia que todavía no ha recibido el cuerpo del hombre debido a una medida de fuerza que afecta a la justicia, según confiaron los vecinos.
Andrea, vecina del barrio y allegada a la familia de la víctima, reveló que “era una persona tranquila y no usaba ropas tan grandes como para poder ahorcarse. Acá los policías lo han golpeado y luego lo obligaron a ahorcarse”, sostuvo la mujer.
La hipótesis de los familiares y amigos por ahora no ha sido comprobada. Este gris en la investigación se debe a que la fiscal Sandra Ruixo, cuando la notifican la madrugada del martes de la muerte en el calabozo, no acudió a la escena del crimen.
Este es un aspecto clave, ya que cada vez que ocurre algo dentro de una comisaría, por los dictámenes propios de la historia, hay que acudir y analizar todos los elementos para descartar cualquier exceso. De haber ido la fiscal no habría este manto de sospechas.
Un hombre se ahorcó en una celda de la Comisaría 18
Con bombas molotov, vecinos atacaron la Comisaría 18 tras la muerte de un demorado