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"Este bicho demostró que de un día para el otro el mundo puede pararse"

Eduardo Sanz fue el primer neuquino contagiado por Covid-19 y en ser dado de alta después de 23 días de estar internado. Realizó cinco donaciones de plasma.

Hace exactamente un año, Eduardo Sanz llegaba al aeropuerto de Ezeiza proveniente de España, con la intuición que había contraído coronavirus. Venía de un país que se había convertido en el segundo en el mundo con más víctimas mortales por el Covid-19 después de Italia. Cuando llegó al aeropuerto de Neuquén, se subió solo a la camioneta que le había acercado su familia y se aisló en su casa. Dos días después comenzó con fiebre, el termómetro indicaba 38 grados, aparecieron los síntomas combatibles con la enfermedad como tos y dolor muscular, entonces llamó al 0800 y fue derivado a una clínica privada.

En diálogo con LMNeuquén desde Soria, una pequeña ciudad en la parte central del norte de España donde lleva adelante un emprendimiento turístico, este empresario de 65 años y padre de cinco hijos comentó que “sabía que me iba a contagiar, el aeropuerto de Barajas era un caos, había muchísima gente, había llegado a España a comienzos de febrero y veía como se descontrolaba todo, aumentaban los contagiados y los muertos. La sensación que tenía era muy fea”.

Sanz se convirtió en el primer caso positivo de coronavirus en la provincia de Neuquén cuando en la Argentina había unos veinte contagiados y faltaban algunos días para que el gobierno nacional dictara el distanciamiento obligatorio.

Fue internado en la clínica Pasteur aunque en ningún momento necesitó ventilación mecánica. Sin embargo, confesó que “tenía todos los miedos ante lo desconocido”. Esos veintitrés días en que estuvo internado, el empresario pudo atender los asuntos de su trabajo a través de la computadora, recibir numerosos mensajes de Whatsapp y videollamadas de familiares y amigos. “Fue como estar con una gripe muy fuerte y por suerte mi cuerpo lo pudo llevar adelante”, relató. Y, sobre todo, se propuso “no tener encerrada mi cabeza a pesar de que mi cuerpo estaba encerrado”.

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Sanz había llegado en febrero del año pasado a España y fue testigo “de como se descontrolaba todo, aumentaban los contagiados y los muertos, era una sensación muy fea”.

El 9 de abril, Eduardo fue dado de alta mientras la pandemia se expandía en diversas localidades de la provincia aumentando la cantidad de contagiados. “Si me preguntas si lo que pasé internado me modificó la vida, te respondería que no lo sé; es un aprendizaje, no es algo que pasa sin pena ni gloria”, expresó.

Recordó que mientras estaba internado “escuchaba a la gente de las habitaciones de al lado decir que tenían miedo”. Y agregó “es una enfermedad en la que te encierran en una habitación y uno está solo, no le ves la cara a las enfermeras ni a los médicos”. Y acotó que con algunos profesionales de la salud que lo atendieron “seguimos contactados por Whatsapp, nos saludamos, tenemos una linda relación pero no les conozco las caras porque cuando me atendían estaban todos tapados con el equipamiento de prevención”.

Lamentó que algunos de sus amigos se hayan contagiado, sobre todo uno de sus amigos de toda la vida que desde hace treinta días está internado. “La está peleando, le está costando pero quienes lo conocemos estamos encaprichados para que pueda salir”.

Hace menos de un mes, las alarmas sonaron en su familia cuando su mujer y su hija de 16 años, que están con él en España, dieron positivo de Covid. “Lo transitaron sin problemas, igual a mí me hisoparon porque entendían que podía tener una recaída pero salí negativo, parece ser que tengo muchos anticuerpos”, explicó.

Confesó que por aquellos días de marzo del año pasado, cuando regresó de España, no pensó en la magnitud que podía provocar la pandemia “no pensaba la magnitud que iba a tener esto y creo que nuestros gobernantes tampoco porque decían que no iba a ser para tanto y sin embargo la gente se sigue muriendo”.

El hombre, que tiene previsto volver a Neuquén en veinte días, consideró que “este bicho nos demostró que de un día para el otro el mundo puede pararse y que el sistema, la forma de vida que teníamos prescribió”.

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“Donar plasma fue una herramienta para ayudar a otros”

Dos meses después de que fuera dado de alta en la clínica Pasteur donde estuvo internado más de tres semanas, Eduardo Sanz recibió un llamado del Centro Regional de Hemoterapia (CRH) en el que le comentaron que habían comenzado a realizar colectas de plasma de pacientes recuperados de Covid-19 destinado a utilizar los anticuerpos en personas que cursan la enfermedad de manera moderada o con cierta gravedad.

De inmediato, el hombre que se convirtió en el primer recuperado de coronavirus de la provincia, se puso a disposición del personal del Centro Regional de Hemoterapia. Hasta su viaje a España, Sanz concurrió cinco veces al lugar, aledaño al hospital Bouquet Roldán, para donar plasma.

“No tengo la capacidad técnica de saber si funciona o no, pero sé que es una herramienta más para ayudar a otros. Donar plasma fue la forma de devolver algo y sobre todo servir y ayudar a estas personas”, afirmó el empresario neuquino.

Luego de realizar una donación, el hombre comentó que “donar es fácil, uno puede seguir con su vida normalmente, no produce ningún dolor ni malestar”.

Por otra parte, Sanz resaltó el seguimiento que tuvo una vez recuperado. “A los seis meses de haberme curado me mandaron a hacer un chequeo completo para detectar si me había afectado el virus. Por suerte no tuve ninguna afectación”, contó.

-> “Si sigo con anticuerpos, no sé si gastar una vacuna para mí”

Eduardo Sanz no dejó de lado todo el debate que provocó en la sociedad argentina la procedencia de las vacunas contra el coronavirus. “Todo lo que se generó demuestra nuestras miserias”, enfatizó en la charla con LMNeuquén. “No sólo con la procedencia, de China, de Rusia, sino también porque aparecieron los amigos de los amigos y hasta el caso del ministro de Salud de Corrientes que estaba trasladando 900 dosis de la Sputnik V en su auto particular. Todo esto me dio una sensación parecida a la del Titanic cuando se está hundiendo”, describió.

Sanz expresó que tiene previsto vacunarse “cuando me toque que creo que será dentro de un par de meses, no sé si en España o en Argentina”. Sin embargo, dejó en claro que consultara “porque si sigo con anticuerpos me parecería que no sería bueno gastar una vacuna para mí si todavía no la necesito. Creo que hoy tengo muchos anticuerpos, muchos más de los que tendría que tener. Si llego a ese momento con la cantidad de anticuerpos que pienso que tengo, no necesito vacunarme”.

Para Sanz el mundo ya no es el mismo que hace un año atrás cuando se expandió la pandemia. “Es un aprendizaje y tenemos que adaptarnos. Esto vino para quedarse, tenemos que aprender a convivir con el virus, viviremos con más o menos contagiados y va a llegar un momento en que se va a poder manejar”.

Agregó que “nunca había vivido una situación como ésta, un parate del mundo como éste ni tampoco lo había pensado. Ni por aquellos días de marzo de 2020, pensaba la magnitud que iba a tener esto”.

El neuquino, quien lleva adelante un emprendimiento turístico en España, recordó que en 2018 cuando empezó con este proyecto, un secretario de Turismo de Madrid “me dijo que el turismo en España no se muere nunca. Y sí, se murió. Tengo grabada en mi cabeza esas palabras”.

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