Algunas prácticas habituales pueden afectar su estado. Cómo guardarlos correctamente en la heladera y preservar su frescura.
En tiempos donde los huevos se volvieron parte habitual de la alimentación saludable, saber cómo conservarlos es igual de importante. Guardarlos en la puerta de la heladera, lavarlos antes de refrigerarlos o dejarlos varias horas a temperatura ambiente son prácticas habituales que, a diferencia de lo que muchos creen, pueden afectar seriamente su estado.
La forma de almacenarlos es importante tanto para preservar su frescura como para reducir la posibilidad de que se desarrollen microorganismos capaces de provocar enfermedades transmitidas por los alimentos. Por ello, los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan prestar atención a la temperatura, el lugar elegido dentro de la heladera.
La mayoría de los modelos de heladeras cuenta con un espacio en sus puertas especialmente diseñado para guardar los huevos.
Sin embargo ese lugar es una de las zonas menos estables en cuanto a temperatura debido a los cambios térmicos constantes al abrirse y cerrarse.
Estas modificaciones en la temperatura favorecen el deterioro de los huevos. Además, los movimientos repetidos aumentan las posibilidades de que se produzcan pequeñas fracturas en la cáscara, lo que puede facilitar el ingreso de microorganismos.
La mejor forma de conservarlos es dentro de la heladera, sacándolos del maple y poniéndolos en un recipiente sobre el cajón de las frutas y verduras. Además es importante evitar que entren en contacto con alimentos que ya estén listos para consumir.
Existen varios consejos que ayudan a preservar el estado de los huevos. Algunos de ellos son:
Las precauciones no se limitan solo a los huevos crudos. Una vez cocidos, también necesitan cuidados específicos para evitar que se deterioren. Los huevos duros deben refrigerarse dentro de las dos horas posteriores a la cocción y consumirse dentro de una semana. Esta recomendación se aplica tanto a los que conservan la cáscara como a los que fueron pelados.
En el caso de tortillas, tartas, ensaladas y otras preparaciones que contienen huevo, lo aconsejable es guardarlas en recipientes limpios y cerrados, dentro de la heladera, una vez que hayan dejado de estar expuestas al calor de la preparación. No conviene dejarlas durante períodos prolongados a temperatura ambiente, especialmente en días calurosos.
También se debe prestar atención a las recetas que utilizan huevo crudo o poco cocido, como determinadas salsas caseras, postres y aderezos. Para esas preparaciones, es preferible emplear huevos pasteurizados cuando corresponda y mantener una higiene rigurosa durante su elaboración. De esta forma, se evita trasladar microorganismos a otros alimentos.