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Eterna oración a la Justicia

Pasaron 50 años y la canción de Walsh sigue vigente, porque no hay paz ni país sostenible sin Justicia.

Referente clave de la literatura argentina, María Elena Walsh hubiera cumplido ayer 92 años. Poeta, novelista, cantante, guionista de cine, teatro y televisión, fue una figura central de la cultura argentina.

Transcurrimos nuestra infancia con aquel universo de canciones que hicimos nuestras porque, entre muchas otras cosas, nos permitió ver el mundo al derecho y al revés, e ilusionarnos comprando todo “eso y mucho más” con el osito Osías.

Fue una artista sensible, que pintó como nadie lo hizo paisajes, costumbres y personajes que los chicos disfrutaron y a los adultos los hizo sumergirse en territorios para reflexionar sobre esos mundos donde la solidaridad y los afectos eran pilares esenciales para transitar la vida cotidiana.

En 1971, en plena dictadura del general Alejandro Lanusse, Walsh editó el álbum El sol no tiene bolsillos, que incluye una canción donde hay un clamor que no pierde vigencia: “Señora de ojos vendados/ que estás en los tribunales/ sin ver a los abogados,/ baja de tus pedestales./ Quítate la venda y mira/ cuánta mentira”, escribió en la primera estrofa de la canción, que unos años después se convirtió en uno de los íconos de la primavera democrática de Argentina.

Pasaron más de cincuenta años y el reclamo, el pedido de Walsh, aún, lamentablemente, continúa vigente. Porque no hay paz ni país posible sin Justicia. “Señora de ojos vendados,/ con la espada y la balanza/ a los justos humillados/ no les robes la esperanza./ Dales la razón y llora/ porque ya es hora”, reclamó Walsh por una Justicia equitativa, donde la balanza y los ojos vendados, representativos de la igualdad, se conviertan en realidad.

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