caracas
Venezuela vivió ayer una nueva jornada de polarización política extrema, en la que el gobierno demostró otra vez su capacidad de movilización popular, al mismo tiempo que frenó y reprimió las protestas de la oposición, que finalmente tuvo que cancelar la sesión del Parlamento convocada para remover a los jueces del Tribunal Supremo de Justicia.
Después de un día entero cargado de tensión y tras denunciar nueve heridos, entre ellos uno por un disparo, la oposición anunció que la sesión fallida será convocada hoy a la mañana para denunciar “el golpe de Estado y comenzar un procedimiento contra los magistrados”, informó el secretario del Parlamento, José Ignacio Guedez.
La contracara de la bronca y las advertencias de la dirigencia opositora fue el discurso enardecido y victorioso del diputado y primer vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, desde un tarima ubicada en las afueras del edificio del Parlamento. “La derecha venezolana pasó toda la semana diciendo que hoy (ayer) se acaba la revolución bolivariana. El pueblo de Caracas y el pueblo de Venezuela volvió a salir a las calles a decirle a la burguesía y sus aliados que nunca más volverán a gobernar este país”, arengó Cabello frente a una marea humana roja. “Si esa Asamblea Nacional insiste en dar un golpe de Estado, pues vaya preparándose Asamblea Nacional porque nos va a encontrar de frente y se lo vamos a asegurar: ni uno solo de ustedes va a pisar el Palacio de Miraflores”, agregó.
El dirigente chavista habló desde el mismo lugar donde la oposición había planeado finalizar su protesta de ayer. Sin embargo, miles de diputados, líderes y simpatizantes antichavistas no lograron llegar allí porque la Policía les bloqueó el paso con tanquetas, camiones hidrantes y gases lacrimógenos.
“No quieren permitir que la Asamblea Nacional pueda sesionar. Aquí tiene el mundo la demostración del carácter no democrático, el camino hacia la dictadura que eligió el señor Maduro”, denunció el gobernador del estado Miranda y ex candidato presidencial Henrique Capriles. Diputados opositores también denunciaron que grupos de chavistas armados les dispararon cuando intentaban avanzar sobre las principales avenidas de Caracas para llegar a la asamblea.
Gases y represión policial contra los opositores
El momento de mayor violencia se vivió cuando la Policía frenó el avance de los opositores en Caracas. A la represión de las fuerzas de seguridad, muchos manifestantes con banderas de Venezuela, la cara tapada y el torso descubierto, respondieron tirando piedras y devolviendo las latas de gases lacrimógenos que disparaba la Policía. “Con gas no van a ocultar a esos tres millones de venezolanos que están buscando comida en la basura ni evitar que los hospitales sigan crisis”, gritó el diputado opositor Carlos Paparoni, afectado por el gas pimienta.