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"Los primeros días Leo se la pasaba llorando. Quería dejar de ir al club pero no le permitimos caerse, le explicamos que tiene que hacer vida normal. Le digo que va a tener novia, va a poder jugar al fútbol, va a poder comerse un asado con amigos más allá de algunos condicionamientos". Rubén Sepúlveda es el papá de Leonel, un jugador de la categoría 2006 al que le detectaron un sorpresivo y agudo cuadro de diabetes, acelerado por el páncreas que aún no le funciona bien, y cuyo caso movilizó a la familia de Pacífico estas últimas semanas.
Grata fue la sorpresa del chico que estuvo dos veces internado en poco tiempo, la primera vez una semana entera, al asistir a un partido de su división y ver a sus compañeros formados con una bandera que rezaba "Fuerzas, Leo". Lo mismo ese video que le dedicaron los pibes en el cuál le enviaron mucho ánimo a través de la página de face de la tradicional entidad.
"Muchos de los chicos me escribieron, me decían que me extrañaban, igual que los profes y dirigentes. Eso me dio muchas fuerzas y energías. Pero lo de la bandera fue emocionante, más que empecé en enero y aún soy nuevo en el equipo. Habla muy bien de todos. Me da fuerzas y ganas de volver a entrenar", comenta el protagonista de esta historia que está dispuesto a aceptar los desafíos que le plantea la vida.
El mal trago comenzó una tarde después de un entrenamiento. "Leo usaba ropa ancha y no me daba cuenta de que estaba muy delgado. Hace un par de semanas sale de ducharse con un toallón en la cintura y ahí lo noté muy flaco, se le notaban las costillas, las vértebras, los huesos, todo. Quedamos con Claudia, la mamá, de hacer una consulta en el pediatra. De allí nos mandaron a la clínica San Lucas para una segunda consulta y la doctora de la guardia quedó sorprendida con los valores de azúcar en sangre. En una persona normal es entre 70 y 180. Leonel ingresó con 540 y un poquito más, al borde de un coma diabético. La sorpresa de la doctora es que no tenía síntomas", relata el progenitor del joven futbolista acerca del origen de la enfermedad.
"Entonces, empezó la preocupación. Fue duro porque no lo esperábamos. Nos anotician para colmo que su páncreas está funcionando al 10 % por lo cuál su cuerpo no está produciendo insulina. La células están absorviendo las pocas vitaminas y proteínas que tenía su cuerpo. Por eso había adelgazado tanto. Su peso normal es de 58 ó 59 y entró con 43. Decidieron internarlo una semana. Va a tener que aprender a convivir con esto, le decimos no se aísle", agrega el hombre sobre los momentos de angustias vividos y el nuevo escenario que se les presenta a toda la familia.
Las preguntas sin respuestas y el dolor inicial. "Leo es el que siempre ponía música en el auto, el hincha cocos... Reventé en llanto ese día que lo dejé internado y me volví solo a casa, es mi pilar. Fue un golpe duro, no encontraba consuelo, por qué a él que es tan joven y sano me preguntaba. Por qué se le despertó tan de golpe si antes de la pandemia los estudios que le hicimos anduvieron bien", recuerda la tristeza que lo invadió.
Fue todo un aprendizaje familiar el tema de los cuidados diarios y el chico reaccionó como un grande... "Nos comentaron que se lo iba a ayudar con inyecciones. Leo por suerte le agarró enseguida la mano a tomarse los valores, a corregirse con la lapicera la insulina, sacar las proporciones, saber cuando y en qué sector se tiene que pinchar... Al principio yo no me animaba. Sacarle sangre a mi hijo era como lastimarlo, me costó asumirlo pero lo tuve que hacer por él. Siempre tuvimos apoyo de un psicólogo y también del 'barba', le pedí a Dios que me tire un centro y por suerte Gabriela, esposa de un compañero, me dio una mano para conseguir insumos para llevarlo a casa. De la emoción ese día me olvidé las luces del auto prendidas y al salir del sanatorio no teníamos baterías", evoca entre risas este jóven policía.
De nuevo, la preocupación. "El jueves pasado en la zona baja de la espalda y los pies los tenía muy hinchados. Otra vez a la clínica a internarse. Le prohibieron la sal. Luego vino la sorpresa de sus compañeros que fue emocionante. Es lo lindo del fútbol, y de la vida", redondea reconfortado.
¡Fuerza Leo!